Todo sucedió en un momento de calma, estaba tan cargada que ese momento de soplar burbujas hizo que mi cuerpo y mente descanse y que desborde todo eso que tenía dentro.
Me decían tranquila es un ataque de pánico, como me podían pedir tranquilidad, si yo sentía que ya me moría.
De pronto sentí un hormigueo en mis manos, sentía que mi cuerpo caía, que no tenía fuerzas para estar de pie, y empezó esa presión en el pecho, que me dejaba sin aire, sentía que quería hablar pero mi voz no salía, en mi cabeza solo veía la cara de Yanay.
Escuchaba voces, las mises gritaban porque yo no reaccionaba, en mis manos sentía manitos pequeñas que me jalaban y peñiscaban para reaccionar, pero nada hacía que pueda volver en mi misma, hasta que escuché alguien que decía llora y en ese momento las lágrimas no pararon.
Ahora van a salir las mujeres perfectas, hablar de otras como si su vida fuera un cuento de hadas, cada realidad es distinta y obvio nadie justifica los maltratos y faltas de respeto, pero nadie sabe la vida de nadie y lo importante, nadie puede opinar de la vida de otra mujer.
Cuando pensé que mi día no se podía poner peor, resulta que tuve que darle la noticia a un adulto mayor que su hijo había fallecido, esto solo me hace pensar aveces uno se lamenta y llora por tonterías.
Estoy aprendiendo a calmar las emociones de Yanay pero hago cuando las mías también quieren salir a brote, hoy lloro desconsoladamente con sus papitos que están en Lima y me partió el alma, controle sus lágrimas y me tragué las mías, ahora siento que quiero vomitar todas ellas.
Y no puedo olvidar a Kiomy y Aron que estuvieron en cada madrugada sin dormir pendientes siempre de Yanay y de mi, definitivamente estos días me han hecho valorar demasiado a todos mis seres amados, Joycy, Elvira, José y María José que a la distancia estuvo presente.
El miércoles se cumple una semana del susto más grande que pude a ver tenido en la vida, el infarto de mi padre, fue la noche más terrorífica que pude a ver vivido con tantos pensamientos e ideas, a todo eso solo me aferré a Dios, a su voluntad y el buen que a sido y es mi padre.
Agradecida con Dios por darle otra oportunidad de vida a mi padre, a mi madre que nunca soltó su mano, a mi hermano por ser mi mayor soporte, a la familia de mi papá y mamá que nunca nos dejaron solos