No tienes idea el inmenso dolor que me causó aceptar mi realidad… dejarte ir… lo tuve que entender con una sensación inmensa de injusticia… hoy solo quiero que tengas calma en el corazón… dejémonos ir… seguir el camino que nos toca…
Yo me sentí tonto por mencionarle a Dios, ella me miró a los ojos y me dijo: me gusta que hablas de Dios…
Ella no lo sabe, pero me abrazó en ese momento…