La universidad pública hace que tu destino esté menos determinado por el lugar donde te tocó nacer.
Te da la posibilidad de formarte conociendo realidades muy distintas a la tuya.
Es uno de los pocos espacios que quedan donde los humanos no somos solo un capital.
Un país de gente que no toma leche, no come carne, no puede pagar la luz ni el gas, y no le alcanza un sueldo en blanco para pagar una canasta básica de alimentos.
A la vez que tiene una crisis epidemiológica de dengue porque el “mercado” no quiso/no pudo, producir más cantidad de REPELENTE.
Un país que está tomando posición en un conflicto milenario que le es totalmente ajeno. Por el que ya sufrió atentados en el pasado por hacer lo mismo que hace hoy, meterse sin que se lo pidan ni le corresponda hacerlo.
Un país que compra armamento en desuso sabiendo que no le servirá.
Un país en el que un decreto inconstitucional pone en jaque la salud, el trabajo, y la educación.
Un país que deja tirados a los viejos, los discapacitados, y los niños.
Un país que en 4 meses ha pasado a liderar el ranking de inflación planetaria, y eso es festejado en cadena nacional.
Un país que rifa años de estudios, investigaciones y avance científico.
Un país que tiene 4 o 5 híper ganadores, y 46 millones de perdedores.
Un país que quiere anular el pensamiento crítico negando la realidad.
Un país gobernado por terraplanistas mentales.
Un país de odiantes, insensibles, e ignorantes peligrosos con poder.
Ese no era mi país.
Quiero creer que ese no es mi país.
Sepan algo.
Más temprano que tarde.
Argentina volverá a ser Argentina.