Ferrer no es el único haciendo plata con dictaduras o tragedias. Líderes de Voluntad Popular tienen negocios en El Salvador, hay adecos haciendo negocios con PDVSA, reconocidos empresarios beneficiándose de la supresión de todos los derechos laborales, abogados como Espriella (que a muchos aquí les encanta) lucrándose con Alex Saab, y políticos de oposición cobrando del interinato 2015.
Yo valoro esta transparencia post reportaje, él nunca ha hablado de democracia, ha hablado siempre de plata, los otros que menciono si se rasgan las vestiduras por la democracia.
El argumento parece sofisticado, pero es bastante simple, que si todavía no hay sentencia, no se puede hablar de nada.
Ni de indicios, ni de responsabilidades políticas, ni de patrones, ni de uso del poder.
Hay que esperar al juicio final, como si la política fuera una sala de vistas y la opinión pública tuviera que pedir permiso al instructor.
Pero eso no es garantismo. Es anestesia. Y aquí nadie serio pide condenar penalmente a nadie en fase de instrucción.
Lo que se pide es algo mucho más elemental, que cuando alrededor de un partido, un Gobierno y el entorno del presidente aparecen informes de la UCO, reuniones opacas, cargos señalados, contratos discutidos, filtraciones, agendas, intermediarios y maniobras sobre testigos o investigaciones, la ciudadanía pueda examinarlo políticamente.
La presunción de inocencia rige para no meter a nadie en la cárcel sin sentencia, pero no sirve para obligar al pueblo a cerrar los ojos.
Porque una cosa es decir que este señor es culpable penalmente y otra muy distinta decir que todo lo que está pasando huela a degradación institucional.
Lo primero corresponde al juez. Lo segundo corresponde a cualquier ciudadano adulto en una democracia.
El truco está en presentar toda crítica a los casos abiertos como un linchamiento. Toda sospecha como una sentencia, y toda información periodística como una condena anticipada.
Y así, bajo la máscara del garantismo, se fabrica una doctrina comodísima para el poder, una que dice que hasta no haya sentencia firme, nadie puede exigir dimisiones, explicaciones ni responsabilidades.
Con ese criterio, ningún ministro dimitiría jamás. Ningún partido tendría coste político o ningún escándalo existiría hasta diez años después, cuando ya no importe nada.
También dice que los jueces pueden estar ideologizados. Naturalmente. También los periodistas, los fiscales, los ministros, los empresarios, los profesores y los fontaneros, como bien dice ella.
Pero de ahí no se deduce que toda investigación incómoda sea lawfare. Se deduce que hay que mirar los hechos, los documentos, los informes, las declaraciones y las conexiones demostrables.
La democracia no consiste en creer ciegamente al juez, pero tampoco consiste en desacreditar al juez cada vez que investiga al poder que más nos gusta.
Lo verdaderamente peligroso no es que se critique una instrucción. Lo peligroso es convertir cualquier causa contra el Gobierno en una conspiración judicial, antes incluso de discutir los hechos.
Eso no es defensa del Estado de Derecho. Es blindaje del poder. Y conviene recordar que, en una democracia madura, la responsabilidad política empieza mucho antes que la condena penal.
Porque si para hablar de corrupción hay que esperar a una sentencia firme, entonces la corrupción ya ha ganado su primera batalla, comprar tiempo.
Si Sumar tenía a Errejón de acosador sexual, Podemos tiene a Monedero, si Podemos/Canal Red tiene acoso laboral y maltrato, Sumar más de lo mismo.
Son iguales hasta en las mierdas más escandalosas, la única diferencia es el sillón en el gobierno, y ni eso.
Que se vayan todos.
El pueblo es soberano, pero solo cuando vota lo correcto
Hay una escena que se repite estos días con la visita del Papa a España.
Miles de personas llenan calles y plazas para verlo. Familias enteras, jóvenes, ancianos, creyentes practicantes y simples curiosos.
Sin embargo, para cierta izquierda, esa multitud no representa al pueblo. Representa la manipulación, la superstición o la alienación.
Cuando miles de personas salen a la calle por causas progresistas, se habla de participación ciudadana, de movilización social y de expresión legítima de la soberanía popular.
Pero cuando miles de personas se reúnen alrededor de una figura religiosa, de pronto dejan de ser pueblo para convertirse en una masa engañada que no sabe defender sus propios intereses.
El pueblo no deja de ser pueblo porque rece, porque vaya a misa o porque no comparta nuestras mismas convicciones. La soberanía popular no consiste en aceptar únicamente a quienes piensan como nosotros. Consiste en aceptar que el pueblo real es plural, contradictorio y muchas veces incómodo.
Lo que aparece entonces no es una defensa de la democracia, sino una selección ideológica de qué pueblo es legítimo y cuál no.
También llama la atención la facilidad con la que algunos reducen el cristianismo a una superstición privada mientras muestran una enorme sensibilidad hacia cualquier otra tradición religiosa o cultural.
Se insiste en que las religiones forman parte de la identidad de los pueblos, de su historia, de sus símbolos compartidos y de su forma de entender el mundo. Y es cierto. Lo extraño es que ese razonamiento parece dejar de aplicarse cuando hablamos del cristianismo.
España no puede entenderse sin el catolicismo. No porque todo español sea creyente, sino porque buena parte de las instituciones, fiestas, universidades, hospitales, obras benéficas, tradiciones populares, monumentos y referencias culturales que forman nuestro paisaje histórico nacieron en ese marco.
Uno puede ser ateo, agnóstico o creyente y seguir reconociendo este hecho elemental.
Por eso tampoco tiene sentido equiparar fenómenos completamente distintos.
No es lo mismo una tradición religiosa que ha participado durante siglos en la construcción histórica de España que movimientos político-religiosos que aspiran a sustituir la legislación nacional por normas confesionales o a crear espacios jurídicos diferenciados. Confundir ambas cosas impide comprender la realidad.
El verdadero debate ni siquiera es teológico. La cuestión no es si Dios existe o no existe.
La cuestión es por qué durante siglos millones de seres humanos han estado dispuestos a dedicar recursos, talento y esfuerzo a construir catedrales, universidades, hospitales, hospicios, escuelas y redes de ayuda mutua inspiradas por esas creencias.
Incluso quien no comparte la fe debería preguntarse qué fuerza cultural, moral o simbólica fue capaz de producir semejante legado.
Porque reducir todo eso a una simple superstición es una explicación demasiado pobre para una de las corrientes históricas más influyentes de la civilización occidental.
Y quizá el problema no sea que haya miles de personas escuchando al Papa.
Quizás el problema sea que algunos solo reconocen al pueblo cuando el pueblo les da la razón sobre lo que piensan.
Qué momento ayer en Venezuela. Carabobo ganaba la final 2-0 a Puerto Cabello.
Los hinchas granates sacan una espectacular bandera de Blade el Cazador de Vampiros.
La referencia tiene que ver con que el Gobernador de Carabobo, que también es el fundador e impulsor de Puerto Cabello (el rival), se hace llamar "Drácula".
La noche de caza fue exitosa. Carabobo campeón ♥️
Es muy extraño que Maria Corina pretenda liderar un movimiento democratizador enalteciendo a la hija de un ex presidente autoritario. Mas allá de sorprender, confirma la incoherencia de la clase política venezolana.
@nafarveneco Basta con ver a Trump rodeado de evangélicos bendiciendo su gobierno, el Instagram de Milei, Abelardo defendiendo a Alex Saab... Cambia cualquiera de los nombres por Chávez y te aseguro que ponen el grito en el cielo porque "qué bolas estos sinvergüenzas".
@nafarveneco Las respuestas son un ejemplo de esa nula formación política. Al chavismo le ha sabido a mierda cualquier alineación ideológica desde el principio. Ahora hay gente diciéndose de derecha y apoyando a verdaderos neardentales por "oponerse a las políticas chavistas".
Por otro lado, esta falta de formación y "personalidad" política ha hecho que asumir el marco de la derecha y extrema derecha gringa sea visto como la única vía de oponerse al chavismo, mientras éstos están contentísimos con Delcy en el poder.
La nula formación política en Venezuela ha propiciado que el chavismo encuentre legitimidad a nivel internacional por simplemente asumir una postura "antiimperialista" genérica y que las derechas alrededor del mundo nos usen como un medio para promover sus agendas. Como títeres
Precisamente porque cuando "ves mundo", o más fácil aún, aprendes algo de teoría desapegándote de los traumas nacionales te das cuenta de que por absolutamente ningún lado se sostiene que las casi tres décadas de horror que vivimos tienen algo de "socialista".
En Albacete (donde se dedica el 29% del salario al alquiler), todo lo que ganes desde el 1 de enero hasta el 16 de abril se va íntegro a tu casero; a partir de ahí empiezas a trabajar para ti. En Pontevedra (43%) te liberas de tu casero el 6 de junio. Y en Madrid (72%) no dejas de pagarle hasta el 20 de septiembre: 9 meses de trabajo antes de ganar 1 euro propio.
He adaptado el mapa para que en lugar de los porcentajes aparezcan las fechas, que son algo más informativas del esclavismo moderno al que hemos condenado al 20.8% de la población que vive de alquiler en nuestro país.
Lo más llamativo de este discurso no es que defienda al PSOE, sino identificarlo con la democracia misma.
Una democracia no depende de un partido concreto. Si un Gobierno investigado judicialmente pasa automáticamente a representar a la democracia, entonces cualquier investigación contra ese Gobierno pasa a interpretarse como una agresión al régimen establecido.
Eso convierte la alternancia en una amenaza y la fiscalización del poder en conspiración.
La paradoja es enorme. Durante años se dijo que Gürtel demostraba que el PP era una estructura corrompida sistémicamente.
Ahora, cuando aparecen investigaciones sobre pagos, facturas falsas, redes de influencia, presunta fontanería política y dirigentes socialistas imputados, algunos reaccionan como si el simple hecho de investigar fuera antidemocrático.
Entonces la corrupción ya no depende de los hechos, sino del color político del investigado.
Se habla constantemente del Estado profundo, pero rara vez se reconoce que el PSOE es el que controla ahora mismo ministerios, empresas públicas, asesores, nombramientos, comunicación institucional y unas redes clientelares gigantescas.
El PSOE no es un grupo antisistema perseguido por el poder. Es una de las columnas históricas del Estado español desde hace más de cuarenta años.
Ha gobernado la mayor parte del tiempo desde 1982. Ha colocado miles de cargos, ha tejido alianzas mediáticas, sindicales, empresariales y territoriales, y ha construido estructuras de influencia enormes.
Y luego está el caso Zapatero, que vuelve a aparecer como fondo de todo esto. Porque aquí no se discute solo si hubo delitos concretos. Se discute un modelo político construido durante años.
Un modelo donde la política dejó de entenderse como administración neutral del Estado y empezó a funcionar como producción de relatos morales permanentes.
El adversario ya no es simplemente un rival político. Es una amenaza ética, histórica y democrática. Y cuando conviertes al adversario en ilegítimo, terminas justificando casi cualquier mecanismo para impedir su regreso.
Ahí es donde la fontanería deja de verse como corrupción y empieza a verse como autodefensa del sistema.
Ese es el verdadero peligro de fondo. No solo la corrupción económica clásica, que ya hemos visto en todos los partidos, sino la idea de que ciertos sectores creen representar algo tan moralmente superior que cualquier límite institucional puede relativizarse.
Y cuando eso ocurre, la justicia deja de ser justicia. Se convierte en un instrumento válido solo cuando golpea al enemigo.
Una democracia madura acepta algo mucho más incómodo, que los jueces pueden investigar incluso al Gobierno legítimo sin que eso convierta automáticamente al juez en golpista.
Porque si el poder solo acepta controles cuando afectan al rival, entonces ya no hablamos de democracia parlamentaria.
Entonces hablamos de unas facciones luchando por controlar el aparato del Estado.
🧵| Los testimonios de explotación laboral y la caída social de Podemos son parte de un misma historia.
Con los testimonios se revela toda una forma de entender la política y la militancia que difícilmente va a poder salvar Canal Red apelando a fallos judiciales.
Me explico ⬇️
Y una vez más queda claro que en esa cancha nosotros no jugamos. Es fácil colgarse medallitas cuando manejas los medios. Pero esa dizque izquierda institucional es igual de basura que el resto de la clase política y los trabajadores le dan igual
Comenzó como una investigación sobre el caso de Sergio Gregori. Ha acabado destapando un aluvión de testimonios de trabajadores y ex-trabajadores de Canal Red, LÚH!, La Tuerka y Podemos.
#RomperElBloque — 27 de mayo
Una serie documental de @iagoprada
https://t.co/zJsbkRCAfD
chicos se está hablando mucho del episodio de calor en europa y del record que se ha batido en londres y muy poco de lo que está pasando en INDIA que es mucho más heavy. a ver si me da tiempo a explicaros un poco en el camino a casa:
El chavismo nos mató de hambre en el 2014 por principios "antiimperialistas", y generó el mayor éxodo de occidente, para que en el 2026 anuncien que abren el espacio aéreo al ejército estadounidense.
Queda claro que matar de hambre no importa y que principios no hay, solo se desdoblan las consignas y la propaganda para aferrarse al poder.
Si eres de Venezuela te interesa saber que a esto se dedica Donald Trump. No quiere liberarte ni acabar con tu dictadura, quiere enriquecerse (más) y blindarse ante la justicia. Le da igual su propio país, qué le va a importar el tuyo.
Es decir, que el IRS tiene prohibido investigar cualquier operación fiscal, “para siempre”, de cualquier movimiento anterior o pendiente a fecha de 19 de mayo de 2026.
Como suele suceder con Trump, es la primera vez que pasa en EEUU.
5/10