Quedas con uno y abre la puerta con otro. Entras, o te das la vuelta?
No sabéis las ganas que tenía de desvirtualizar a @gaynaughtywelsh. Leí que venía a Madrid y le escribí antes de pensarlo. Qué morbo tiene el cabrón. Concretamos y quedamos. Lo que no sabía es que no venía solo: con él, @megapollon. Me propusieron un trío. Acepté sin haberle visto todavía la polla al otro.
Presentaciones, ninguna. De rodillas, que para eso le había escrito. La del gales me llenó la boca de golpe, gruesa, hasta la garganta, y yo babeando mientras el otro me la restregaba por la cara. Me pasaron entre ellos como si fuera un juguete. Culo, boca, culo. Una salía chorreando y la otra entraba antes de que pudiera apretar. La sacaban sólo para que se la humedeciera con mi boca y me la volvían a enterrar. Sin turno. Sin aire. Sin un puto respiro.
Entonces uno soltó: aguantas una doble? Ni loco. Seco.
Mentira. Con los dos reventándome, el culo ya no cerraba. Sin aviso me las clavaron las dos a la vez. Juntas. De golpe. Hasta los huevos. Grité. No salieron. Me la metieron otra vez, más adentro, abriéndome como si el no no se lo hubiera dicho. Me corrí con las dos dentro. Nadie me tocó la polla. No hizo falta.