Juan Carlos Aveiga Parra, Ministro de Salud nombrado hoy, vendió a las 15h15, sus acciones de TAYANA, accionaria de Anelfa, a su vez está accionaria de Esculapio S. A. S., razón social del Hospital Alcívar, a su vez proveedor del Estado. 🥵
Con este gobierno todo es turbio.
Durante años nos vendieron un relato: que Messi era un Dios del futbol. Que todo lo que ganó con el Barça, sus Balones de Oro y sus títulos con Argentina eran consecuencia exclusiva de su supuesto talento divino. Construyeron la imagen del futbolista perfecto: noble, humilde, intocable y merecedor de absolutamente todo.
Pero ese relato empezó a desmoronarse con el caso Negreira. Durante más de una década, el Barcelona realizó pagos por supuestas asesorías arbitrales a quien era vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Esa sombra inevitablemente alcanza los títulos de aquella etapa y también una parte de los números que inflaron el mito de Messi.
Después llegaron los Balones de Oro, donde los criterios cambiaban según conviniera para premiarlo.
En 2010 se impusieron las estadísticas individuales por encima de los títulos y de las extraordinarias temporadas de Xavi, Iniesta y Sneijder.
Y ni siquiera puede ignorarse que su primer Balón de Oro, en 2009, llega después del escandaloso arbitraje de Stamford Bridge, una de las mayores polémicas de la historia reciente del futbol.
Los Balones de Oro de 2011, 2012 y 2015, para mí, fueron merecidos.
Pero en 2019 volvió la polémica. Messi terminó llevándose el premio prácticamente por ser el máximo goleador de LaLiga, mientras Virgil van Dijk completó una temporada extraordinaria con el Liverpool, conquistando Europa y siendo el mejor defensor del mundo.
En 2021, el Balón de Oro debió ser para Robert Lewandowski, que venía de romper todos los registros con el Bayern. El gran argumento para premiar a Messi fue la Copa América.
Y en 2023 la contradicción fue todavía mayor. El Mundial pasó a ser el criterio absoluto para entregarle otro Balón de Oro, mientras Erling Haaland firmó una temporada histórica ganándolo prácticamente todo con el Manchester City y Kylian Mbappé también tuvo números extraordinarios. Curiosamente, lo que en 2010 no importó —los títulos colectivos— ahora sí era determinante. Los criterios cambiaban según el ganador.
Con Argentina también hubo un antes y un después.
Antes de 2021, una enorme parte de la propia afición argentina señalaba a Messi como un “pecho frío”, incapaz de aparecer en los momentos decisivos. Luego vinieron su renuncia a la selección, sus acusaciones contra la CONMEBOL por supuestos favoritismos hacia Brasil y, llamativamente, comenzaron a aparecer decisiones arbitrales que constantemente terminaban beneficiándolo.
También resulta difícil ignorar que la Copa América pasó de disputarse cada cuatro años a celebrarse cinco veces en apenas una década, hasta que finalmente Messi pudo levantar el trofeo.
En 2022, Louis van Gaal dejó una frase que dio la vuelta al mundo: que querían hacer campeón a Messi y que algún día la verdad saldría a la luz.
Y, guste o no, ese proceso ya comenzó.
Cada vez son más las personas, incluso fuera del futbol, que dejan de ver a Messi como un héroe intocable y empiezan a verlo como un futbolista al que el sistema protegió y benefició hasta niveles difíciles de justificar. Como un producto construido alrededor de intereses deportivos, políticos y comerciales. Como la gran figura que la FIFA decidió convertir en leyenda.
Y eso, inevitablemente, termina manchando su legado.
Por eso yo nunca compraré el relato del “GOAT”.
Durante toda mi vida voy a combatir esa narrativa. Para mí, Messi fue un genio con el balón, nadie puede negar su talento. Pero también fue un futbolista cuyo legado quedó marcado por Negreira, por decisiones arbitrales polémicas, por criterios cambiantes en los premios individuales y por un sistema que, demasiadas veces, jugó a su favor.
En mi historia no será el mejor futbolista de todos los tiempos.
Será recordado como el Falso Mesías: un genio, sí, pero también una figura cuyo mito, en opinión de millones, fue construido, beneficiado y protegido por el sistema.
Kast, el Milei chileno, empezó a destruir todo apenas asumió y la gente salió a la calle a PUDRIRLA. Los chilenos tienen más huevos que nosotros. Duele.
🇦🇷🚫 ¿Por qué Latinoamérica rechaza a Argentina a pesar de ser el único país que queda de esta región en el Mundial?
Fácil: es un equipo que no defiende a Latinoamérica, no respalda a nuestros pueblos segregados, no vive nuestras heridas, no siente ese deber que está por encima de patear la pelota…
En cambio, se sacan fotos con fascistas, hacen campañas con compañías de Israel, tienen un enorme respaldo de las élites globales (trumpistas y sionistas), son del Sur pero se creen del Norte, algunos de sus hinchas sacan banderas de Israel en los estadios y tienen un «líder» que es el mejor en la cancha –sin dudas– pero que se olvidó de la gente de su país, de los jubilados reprimidos y de los hambrientos, al posar detrás de Trump como una marioneta política.
Esta ya no es la Argentina de Kempes y la de Maradona, que sí fueron equipos del continente y ganaban con el respaldo y la alegría de los latinos. Esta es una Argentina que ha manchado la pelota. Y por eso es que nos traicionan: porque de Argentina no podemos esperar otra cosa que no sea compromiso con el hincha pobre de esta tierra. Entiendo el orgullo y la celebración de los argentinos, pero las cosas son así: ¿de qué vale ganar si más nadie siente orgullo de ti?
Para matizar, Francia está liderada por un antirracista que se ha posicionado contra la derecha y España por un chico antisionista que ha ondeado la bandera de Palestina. Es un mínimo de conciencia social. Argentina tiene una deuda y no es con el fútbol, es con América Latina y el Sur Global.
Para pagar $101.300 de impuesto a la renta en 2019, según tabla SRI tuvo que ganar $315.000 de base imponible ese año.
Para pagar $62.540 en 2024, $210.000.
Total 2019-2024: más de $1,5 millones en utilidades netas después de gastos.
¿De dónde? Si a la Contraloría le dijo no tener compañías. SIGUE EL 🧵
@Primicias Jajaja qué prensa de mierda. Cuál es el plan de vivienda. Grandes logros de el imbécil que les paga. Una cárcel. Estan desesperados. Por fin los imbéciles que le dieron el voto están reaccionando.