Ayer por la tarde: "¡Mira qué chuli, seguro que a Niza 🐕 le gusta este peluche qué pita!"
Yo ahora mismo: "Dioses del mundo, hacer que Niza rompa ya el pitido del peluche".
2 veces se lo he quitado y escondido.
2 veces lo ha encontrado.
Sara es la cajera de mi súper. Sara ha visto cómo crecían mis hijos desde la tripa. A veces, les regala algo. Sara y yo nos saludamos, nos vacilamos, nos preguntamos qué tal y cuando la respuesta no es "bien", nos animamos. ¿Y sabéis? Eso no lo hace la puta máquina del autocobro.
Cuando estás terminando una práctica, a un nivel de concentración genial, y tu vecina decide poner reggaeton a toda cebolla para inaugurar la temporada de ventanas abiertas.
Llevo tapones y cascos.
Hay 5 pisos de distancia.
Estoy en una discoteca. 🎉