@lettalest Siempre sabes qué decirme, ¿verdad? Para conseguir que caiga a tus pies.— Dejó un beso en la piel que se escondía detrás de su oreja, de forma tierna.
@lettalest Oh, Leta.— Se incorporó para estrecharla entre sus brazos, acariciando sus cabellos como hebras del mismo abismo.— Tus palabras siempre logran encandilar mi corazón.
@lettalest Entonces, ¿para qué preocuparnos de contar, si podemos disfrutar? — El conjurador dejaba tiernos besos por su cuello y su garganta, cerrando los ojos para disfrutar de su perfume.
@lettalest — La está observando desde el marco de la puerta del baño. Alza una ceja. El perfume le llega hasta la nariz. Es delicioso.— Me gusta verte tan relajada. Es como observar a un hada mientras hace cavilaciones sentada encima de una flor.
Nada.— Respondió de forma más seca de lo que pretendía. Pero, no en vano, no sabía nada de su protegida desde hacía... ¿Cuánto? ¿Años? Echaba de menos escuchar su "Uncle M". https://t.co/Q1OpAbcGDm
— El conjurador entorna los ojos. Sí. Aquella melodía le resulta absolutamente familiar. De manera involuntaria, miró a Dearbháil. ¿Será, finalmente, luz o será oscuridad? https://t.co/sQieqfzbTl
|| Es uno de los personajes mejor construidos y desarrollados que he visto por el mundo del rol. Además haces que Leta actúe tan natural que parece real. https://t.co/MswfFle8OT
Estoy bien, Leta.— No, no lo estaba. Sus ropas estaban rasgadas, sus cabellos, siempre peinados de forma elegante, ahora estaban revueltos. Su aspecto estaba demacrado. Pero quería ver a su hija. Leta tendría que convencerle para ir a la mansión Ravenwood.
— Al escuchar el nombre de su hija, Macon actuó como por un resorte. Agarró a Leta por los hombros.— Dearbháil, ¿dónde está, Leta? Es importante que me lo digas de inmediato.
— Macon entorna los ojos, y su mirada parece enfocarse al escuchar la voz de ella. Está hecho un auténtico desastre. Intenta arrastrarse hacia la joven con esfuerzo.— ¿Leta? ¿Mi Leta?
— Reacciona rápidamente, asustado. Cree que Leta es algún tipo de alucinación, una de las tantas que ha sufrido durante su ausencia.— ¡No! Aléjate de mí.— Se arrastró, levantando la mano, aunque era inútil. Estaba tan débil que no iba a poder llevar a cabo ningún hechizo.