Estudia, trabaja, capacitate, entrena, date con todos los gustos que puedas, todo ... pero para vos, no para los otros. Porque al final, siempre, te tenés a vos mismo.
Parece broma, pero uno sale del trabajo y se va rápido a casa, con prisa, para no llegar más tarde. No por desesperación, sino por necesidad. Porque ahí está la calma que el día te quita, el silencio que acomoda el alma y el refugio donde el cansancio por fin puede descansar. Afuera uno cumple, resiste y aguanta; en casa uno suelta, respira y vuelve a ser. Y quizás por eso el corazón apura el paso, porque sabe que llegar es, en realidad, volver a vivir.