No existe promesa más bella que la acción que demuestra. Por eso, solo hay que darle prioridad a la persona que todos los días hace algo por ti: llamándote, escribiéndote, buscándote y cuidándote.
Cuando alguien me haga sentir la misma paz que siento estando sola, ahí me quedaré. Porque a estas alturas, mi tranquilidad no es algo que esté dispuesta a negociar.
No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.