Padre Dios, con alegría recibimos tu bendición y nos apoyamos en Ti para seguir adelante. Danos salud, firmeza interior, amor e inteligencia para hacer lo que debemos. Confiamos en que Tú no defraudas a nadie. Te amamos. Gracias.
El mejor consejo que me han dado y que compartiré como onda de bienestar — trátense a ustedes mismos como tratan a sus buenos amigos: con palabras dulces, con cautela, con empatía y con abrazos. No se den duro, no sean sus enemigos. Denle las gracias a su cuerpo, no lo critiquen.
No des tanta de tu energía a pensamientos de culpa y resentimiento. Cuando afloren, muévete hacia la observación, aceptación, participación y agradecimiento. Tienes mucho que agradecer y mucho más para compartir.