A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
Me parece una total ironía que esté tan de moda el sol de mayo y los colores de la bandera en todo y a la vez estemos en la época menos patriótica de la historia.