Lo más valioso que he aprendido este año es dejar que la gente se vaya cuando quiera irse, sin suplicar, sin perseguir. Cuando dejamos de forzar a la gente a que nos elija, hacemos espacio a gente que está hecha para nosotros.
de vez en cuando pónganse en el lugar del otro y entiendan que lo que para ustedes no tiene ninguna importancia, al otro le puede doler un montón y eso no significa que esté exagerando.
Siempre admiraré a las mujeres que saben irse, no me importa si te fuiste a la primera o a la séptima vez que te hizo algo. Se requiere de mucha fuerza, valor, dignidad y amor propio.