@Peke1606@sicarlosluis@BCV_ORG_VE Es que no es una excusa, tu dolor es mi dolor igual, pero la Economia continua, los problemas estan ahi, imagínate no hacer intervenciones y que el USD llegue a Bs 1000.
LA PURA VERDAD
El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
— No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
— Porque escribió una novela contra la religión.
— ¿La leíste?
— No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque no tenía fe.
— ¿Cómo lo sabes?
— Está en sus libros.
— ¿En cuál?
Silencio.
— No lo sé. No los he leído.
— ¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
— No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.
Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.
Ese es el precio invisible de la ignorancia.
Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo
Estados Unidos lanzó un ataque sobre Venezuela y capturó a Maduro y a su mujer. Horas después Trump dijo públicamente que Delcy Rodríguez había aceptado todas las demandas de Estados Unidos, pero en el mensaje que dio la VP venezolana hace menos de una hora desdijo a Trump. Van algunas reflexiones.
Para cerrar el año, quiero compartir una reflexión que me ha acompañado estos días:
Hay una diferencia importante entre vivir agradecido y vivir desde la expectativa de que la vida, de alguna forma, nos debe algo. Cuando vivimos desde ahí, incluso lo que sale bien deja de sentirse suficiente. Nada termina de llenar. Siempre aparece la sensación de que falta un poco más. Y esto no ocurre necesariamente porque la vida sea injusta, sino porque estamos parados en una lógica que convierte todo en deuda pendiente.
Esa expectativa rara vez se formula de manera explícita. Más bien se cuela en cómo entendemos el esfuerzo, el trabajo o el tiempo invertido. Asumimos que hacer lo correcto debería garantizarnos ciertos resultados. Que cumplir, aguantar o sacrificarnos nos da derecho a algo a cambio. Y cuando la realidad no responde así, lo que aparece no es solo decepción, sino una frustración difícil de explicar.
Al bajar ese nivel de exigencia, el cambio no está en las circunstancias, sino en la forma de vivirlas. Empiezan a volverse más claras cosas muy concretas: hacer bien el trabajo aunque no se note de inmediato, cerrar una tarea pendiente, cumplir con las horas sin quejarse todo el tiempo, llegar al final del día sabiendo que uno hizo su parte. No porque eso sea extraordinario, sino porque dejamos de medirlo todo contra una expectativa permanente.
Ahí es donde la gratitud deja de ser discurso y se vuelve práctica. No nace de pensar positivo, sino de aceptar algo básico: nada está garantizado. Desde ese punto, el trabajo, el tiempo y el esfuerzo se viven distinto. No como algo que nos deben recompensar, sino como algo que vale la pena hacer bien.
Tal vez vivir con más gratitud no sea sumar nada nuevo, sino soltar la idea silenciosa de que la vida nos debe algo por cumplir. Cuando esa expectativa cae, lo cotidiano deja de sentirse insuficiente y empieza, simplemente, a tener sentido.
@KevinNegocios Y demostrar que funciona y dar respuesta a los reclamos de los usuarios. La cantidad de gente exigiendo su dinero es alarmante y nada que resuelven. Si hay corrida, dudo que sobreviva.
@josecmarind La solución es sencilla, no compres en FARMATODO. También puedes montar tu un negocio y pones el precio que consideres.
Pinche socialista de pacotilla