Cada vez respeto más a quien mantiene la calma cuando todos los demás pierden la cabeza.
La serenidad también contagia.
Y muchas veces vale más que cualquier argumento.
No puedo con un flyer más con IA. No solo por la aterradora masificación del mal gusto, sino por lo que hay de fondo: el desinterés ya no por cultivar, sino por conservar el criterio creativo. Vamos hacia un outsourcing absoluto del ingenio. La uniformidad de la identidad.
La mayor lección de este año ha sido comprender que no puedes mantener un pie en tu antigua vida y el otro en la nueva y, al mismo tiempo, esperar transformación. El cambio solo llega cuando te entregas por entero a la nueva vida.
A Colombia la está matando el puto ruido todo el tiempo. La gente no puede estar callada sin hacer bulla, sin hablar duro, sin poner música duro, etc. Qué hijueputa estrés.
Estoy harto de esta etapa. Cansado de sentir que todo pesa, de trabajar sin parar, de vivir con la presión de las deudas y, encima, encontrarme con momentos que me remueven el corazón. Solo quiero volver a sentir que vivir no es cargar con todo el tiempo.
"Está en Google, ¿para qué memorizarlo?"
Porque si tu cerebro no retiene los conceptos, no puede conectarlos. Y si no los conecta, no piensas: solo consultas.
Externalizar la memoria a la nube no te hace moderno e innovador, te hace dependiente. Sin retención no hay criterio.
El que aprende a observar, no tiene necesidad de preguntar. La gente se delata con sus gestos, con sus hábitos, con su forma de mirar. No hace falta confrontar ni exigir explicaciones. Quien sabe observar, entiende sin preguntar.
El que aprende a observar, no tiene necesidad de preguntar. La gente se delata con sus gestos, con sus hábitos, con su forma de mirar. No hace falta confrontar ni exigir explicaciones. Quien sabe observar, entiende sin preguntar.
Cada vez estoy más convencido de que la paciencia es una forma de inteligencia.
No porque resuelva todos los problemas.
Sino porque evita crear muchos nuevos.