Que los actos y las palabras coincidan, las intenciones no sean oscuras, el afecto sea honesto y cada cosa parezca lo que es. Poco más se debería pedir y dar. Y, sin embargo, es tan difícil...
John Banville abandona el festival de Granada que canceló a Ariana Harwicz.
El escritor irlandés era el cabeza de cartel del evento e iba a participar en la clausura del próximo domingo.
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El 3 de enero celebramos la caída del dictador Maduro: Venezuela parecía abrirse, por fin, a la libertad.
Esta foto no es solo una decepción.
Es una humillación para todos los defensores de la democracia.
Una victoria de la cleptocracia.
Un programa de televisión español inventó una venezolana sifrina, con mayordomo y viviendo en el barrio más caro de #Madrid. Le pusieron Yurisleidy. 🇪🇸📺
El problema: la mayoría de los venezolanos en #España no viven en Salamanca. Viven en Vallecas, compartiendo habitación y trabajando en los empleos peor pagados. Huyeron en busca de un futuro mejor. 💬🇻🇪
Asociaciones #venezolanas, escritores y activistas ya respondieron. Y las cifras oficiales desmienten el sketch por completo. ❌
¿Humor o #xenofobia? Te leemos en los comentarios ⬇️⬇️
📹 | 🎙️@mbeatrizmanzano
El próximo viernes pueden verla en Netflix: cuatro episodios, ideal para el fin de semana. Y si quieren comprobar qué les gusta más, la serie o la novela, tienen disponibles la edición de bolsillo y la original de tapa dura. Disfruten de una, de otra o de las dos. Y ya me dirán.
Rubén Blades incluyó en su setlist para su show anoche en el Movistar Arena de Buenos Aires, esta canción que, por el contexto histórico argentino, adquiere una dimensión especialmente profunda. Publicada en 1984, apenas unos meses después del final de la última dictadura militar (1976-1983), su temática quedó inevitablemente ligada a una de las heridas más dolorosas de la historia argentina, me refiero a la desaparición forzada de miles de personas durante la represión de aquellos años. De acuerdo con datos oficiales, la CONADEP documentó 8.961 casos, por ende, en un país donde la palabra ‘desaparecido’ tiene un significado histórico tan profundo, esta canción ‘Desapariciones’ adquiere una fuerza particular. Quizás por eso, anoche la canción encontró una conexión especialmente profunda con el público asistente.
Tuve la suerte de conocer Argentina en septiembre del año pasado y, en esos días, pude percibir que, más de cuatro décadas después, aquella sigue siendo una herida muy presente en la memoria de muchos argentinos.
«Disqué el número de Enrique en su oficina…»
Eso ya no es una frase: es arqueología lingüística. 😂
¡Un flashback literario!😂
Lo que me está gustando este libro @mendezguedez 👏🏻🙌🏻
El milagro de Caná no responde a una enfermedad, a un peligro de muerte o a una necesidad extrema. Responde a algo que, visto desde fuera, podría parecer “pequeño”: una boda que se iba a convertir en una vergüenza para los novios y sus familias.
Sin embargo, Jesús no desprecia esa preocupación humana.
Hay varios detalles que me conmueven:
María es la primera en darse cuenta. Los novios ni siquiera parecen advertirlo. Ella ve la necesidad antes de que se convierta en escándalo. Así actúa una madre.
Jesús realiza su primer signo en una fiesta, no en un templo. Es como si desde el comienzo quisiera mostrar que Dios también está presente en las alegrías humanas.
El milagro devuelve la alegría. Salva el honor de los novios, evita la humillación del anfitrión y permite que la celebración continúe.
Jesús obedeció a la petición de su mamá.
A veces pensamos que Dios solo se ocupa de las grandes tragedias.
El milagro de la boda Caná nos dice que también le importan las alegrías sencillas de sus hijos.
“Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa.” (Juan 15,11).
Es el mismo Señor.
El que llora ante la tumba de Lázaro.
El que multiplica el pan para una multitud.
El que perdona a Dimas.
Y el que convierte agua en vino para que una celebración continúe.
Ese equilibrio es muy cristiano: la fe no niega el dolor, pero tampoco olvida la alegría. La cruz y la boda de Caná no se contradicen; ambas revelan el mismo amor de Dios, un amor que acompaña nuestras lágrimas y que también se alegra cuando nosotros podemos volver a sonreír.
El retorno a la democracia en Venezuela tambièn implicará el recuperar el respeto al otro.
El fanatismo de cualquier tipo deberá quedar atrás.
Vivir y dejar vivir.
Cada quién con sus gustos, sus dioses, sus ideas.