Presidente De La Lotería del Zulia 2022, Pdte, del 171 Zulia 2005 - 2012, Economista, Zuliano, Opuesto al Autoritarismo, a la Radicalizacion, a las Injusticias.
La solidaridad no necesita cámaras apuntando al rostro de quien sufre.
Quien acaba de perder su hogar, a un ser querido o lo poco que tenía, merece ayuda, pero también merece respeto. Su necesidad no puede convertirse en un espectáculo ni en el precio que deba pagar por recibir un plato de comida, una botella de agua o una cobija.
“Ayudar es un acto de humanidad, no una oportunidad para buscar reconocimiento”
La palabra de moda hoy en Venezuela es “negociación”, aunque a muchos no les guste.
Curiosamente, es exactamente lo que @manuelrosalesg viene planteando desde hace años: diálogo, entendimiento y acuerdos para abrir caminos y construir soluciones.
Al final, la realidad termina imponiéndose sobre los eslóganes.
Feliz noche.
Se multiplican en redes los ataques contra Enrique Márquez. Descalificarlo por la ovación bipartidista que recibió en el Congreso de EE. UU. es perder de vista lo esencial.
Márquez no estuvo allí por cálculos personales ni por simbología vacía. Estuvo por haber defendido la transparencia del 28 de julio, por exigir las actas y por sostener una postura institucional que pagó con cárcel.
Las diferencias dentro de la oposición son legítimas. La descalificación permanente no lo es. Ningún liderazgo —por fuerte que sea— sustituye la necesidad de una estrategia común.
La unidad en política no se decreta. Se construye. Y se construye sobre el reconocimiento mutuo, no sobre la exclusión.
La oposición no necesita más enemigos internos ni más escaramuzas verbales. Necesita una alianza madura, de largo aliento y con verdadera vocación de poder.
En Europa, las dictaduras no cayeron por la pureza de un sector, sino por la convergencia de fuerzas distintas ante un objetivo común. Así ocurrió en España frente al franquismo y en Polonia ante el comunismo. Cuando un país se une, el poder autoritario pierde sus cimientos.
Charles de Gaulle lo expresó con claridad: “Francia no puede ser Francia sin grandeza” (“La France ne peut pas être la France sans la grandeur”). Y esa grandeza no era hegemonía de unos sobre otros, sino cohesión nacional y conciencia de un destino compartido por encima de las diferencias.
Las repúblicas nacen cuando las naciones deciden ser más grandes que sus diferencias.
@AgIzarra Así es Andrés, Venezuela necesita propuestas claras, con estrategias, resultados, no consignas vacías… promesas sin ruta… Labia y Labia sin contenido sin resultados…
Hoy vemos a muchos influencers y comunicadores hablando del tema de los buques de guerra porque está en el trending topic. No quieren quedarse por fuera de la conversación. Pero la verdad es que, en el fondo, saben que nada va a pasar. Prefieren seguir la moda de la indignación digital, aunque eso signifique jugar con la esperanza de la gente.
Hablar de guerra solo para ganar “likes” o retuits es una irresponsabilidad total, Las guerras no son tendencia: son tragedias para los pueblos. Venezuela no merece ser convertida en espectáculo ni en laboratorio de falsas expectativas.
Lo que está ocurriendo en el Caribe con buques de guerra, a todas luces, es un pote de humo más quiénes apuestan a invasiones o guerras definitivamente no entienden o no quieren entender lo que significa vivir debajo de bombas de violencia y destrucción.
La historia nos enseña que ninguna intervención militar trae democracia ni prosperidad. Lo que dejas son muertos, dolor y países fracturados por eso quien desde la comodidad de un teclado celebran estas maniobras deberían ser responsables la guerra no es un juego y mucho -1 solución para Venezuela.
Nuestro problema es político y requiere de salidas políticas civilizadas y democráticas
Totalmente de acuerdo con lo que planteas. Es necesario empezar a diferenciar el país real del país que algunos intentan imponer desde las redes. Hoy más que nunca se construyen ficciones digitales para intereses políticos, pero que no representan ni el sentir ni la experiencia cotidiana de la mayoría.
Hay mucha distorsión hoy día en las redes sociales. Coincido plenamente contigo en que muchas de las narrativas más ruidosas y que además hacen daño como el supuesto respaldo a sanciones, la criminalización generalizada de migrantes o la apuesta por salidas radicales, de esto último muchos vendedores de humo, los vemos. A diarios sobre todo en canales de YouTube y redes manejadas desde fuera del país, no tienen correlato con la opinión pública ni con que se vive en la calle. Y los datos lo demuestran.
Es increíble el nivel de desesperación por el poder que demuestra la señora, al recurrir a declaraciones tan irresponsables y deplorables.
Ignoras que Brasil, Argentina, México, Chile, Colombia producen Drones? Y dices que el único país que produce Drones es Venezuela?
La ambición desmedida por alcanzar el poder la ciega por completo, y no le importa arrastrar al país al desastre con tal de lograrlo.
Veo a muchos acusar y señalar a otros de tener odio… pero cuando los lees, lo único que transmiten es rabia, oscuridad, resentimiento. Se les nota el veneno en cada palabra. Qué triste es vivir así, con el alma llena de amargura.
La gente no salió a Votar!
Acató el llamado equívoco para mí de un sector importante del país.
Estoy convencido de que se ha cometido un error histórico. Uno que ya hemos vivido antes, y que siempre nos ha costado caro.
La abstención jamás nos ha traído libertad, ni justicia, ni cambios. Solo nos ha dejado sin voz, sin representación y sin defensa frente al poder.
El Poder no es desobedecer, la desobediencia no sacó a Pinochet, ni a Pérez Jiménez, ni a Milosevic, lo que los derrotó fue el Voto! No hay ética política en promover la abstención, sin darle herramientas reales al pueblo, no confundas el liderazgo con consignas vacías… estas solo hacen ruido.. No hacen historia!
De Acuerdo @luisvicenteleon lo más grave es que muchos de los que dicen amar al país celebran sanciones que golpean a los más vulnerables, que destruyen el empleo, la producción y también la esperanza. Estos no aman a Venezuela, “Aman el poder”y hoy se disfrazan de héroes y heroínas con discursos encendidos y promesas falsas e imposibles.
Si, sé que gozan de popularidad… Pero también la tuvo Imelda Marcos, mientras su pueblo se hundía en la pobreza… ella estaba rodeada de lujos. Porque la popularidad sin ética no asciende… se desploma…..
Repetir la misma estrategia de máxima presión que fracasó en 2019 —sin producir cambio de gobierno ni debilitamiento real del poder— no solo es un error estratégico, sino que desconecta con una población venezolana que ya no se identifica con esa narrativa reciclada.
Y si además se le suma una nueva promesa de “cambio político inminente” —idéntica a la que se ha proclamado durante años sin resultados— la tensión entre discurso y realidad se vuelve insostenible. La cuerda de la popularidad no es infinita: se estira, se debilita… y se rompe.
Esto no va de tener la razón ni de buenos deseos. Se trata de hechos concretos, verificables en la teoría y —sobre todo— en la práctica. Lo demás es pura retórica.