Aquí se ve cómo la policía de @PabloLemusN detiene arbitrariamente a Samuel, un repartidor de Rappi que estaba trabajando. No iba en la marcha. Pero Lemus necesita procesar gente para no soltar su narrativa. Quien debería ir a la cárcel es él.
Acaba de salir mi nueva novela. La presentamos la próxima semana en @u_topicas !!!
Ya está disponible en el stand 286 de la Feria del libro del Zócalo. Poco a poco llegará a toda la red de distribución de Sexto Piso dentro y fuera de México
Si ni Anne Carson, Nobel de literatura, era "digna" de obtener ina plaza académica permanente a tiempo completo, ¿Qué nos hace pensar que nosotros mortales vamos a tener una?
Quemen todo.
Cuando iba a debatir con Ariana Harwicz, tenía clarísimo que al final de mi intervención le iba a decir esto:
Yo soy mexicana. En mi país todos los días desviven a periodistas, defensores de la tierra y personas que defienden los derechos humanos.
Lo que tú vives no es un atentado contra la libertad de expresión. No seas mamona.
Que te levanten, que te baleen por el ejercicio de tu labor, que tu casa termine agujereada, que te secuestren y te golpeen para darte una lección o que terminen con tu vida.
Eso es un atentado contra la libertad de expresión.
Tú tienes una película en Hollywood, estás publicada en Anagrama, siempre hay un periodista o un podcast que quiere entrevistarte, siempre hay un festival que quiere invitarte. ¿De qué silenciamiento hablas?
No te hagas la rebelde.
Cállate.
Tú lo único que pasa contigo es que si dices estupideces contra la dignidad humana, la gente te va a orientar.
Y no toda la gente es amable para orientar a personas racistas y sionistas como tú.
Conmigo no te hagas la rebelde. Tus libros todos tibios, todos de arroz con leche.
Cállate la boca en memoria de todos los periodistas que han sido asesinados en mi país.
Ten un poquito de respeto y deja de ser una señora ridícula, berrinchuda y mimada que habla de una censura que no existe y de una persecución que no existe porque alguien le dijo “sionista” en internet.
Ante la falacia al defender el derecho a la libertad de expresión, Armando Luna Franco, ha escrito este texto que esclarece por qué no hay censura y mis colegas, a menos que sean fachas y quieran seguir siéndolo, se han puesto un pie en su propio derecho.
https://t.co/oNoCo5DRGo
Lo que nosotras, nosotros, nosotres escribimos vs la manipulación narrativa del @el_pais
Escribí para solicitar nuestro derecho a la replica. Les mantengo al tanto.
El posicionamiento colectivo completo está en el primer comentario o en mi substack.
Tiren la autorización de retomarlo para medios de comunicación, creación de contenido y compartirlo de forma libre en sus redes sociales 🇵🇸
Creo que no estamos dimensionando el acto de valentía, de cojones, de rebeldía y también de riesgo que acaban de asumir Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro con su posicionamiento ante la presencia de Ariana Harwicz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR_ALH.
Quiero hacer una distinción importante porque creo que ahí está una parte del riesgo que están asumiendo: una cosa es la industria editorial y otra cosa es la industria literaria.
La industria editorial es la cadena del libro: editoriales, publicaciones, distribución, librerías. Y ahí existen editoriales con posiciones políticas claras que respaldan a autorxs propalestinxs y antigenocidio hasta las últimas consecuencias.
Pero la industria literaria es muchísimo más amplia.
Es todo ese circuito que determina quién circula, quién tiene visibilidad y quién accede a oportunidades: festivales, ferias, premios, jurados, becas, residencias, universidades, coloquios, medios, instituciones culturales, invitaciones internacionales.
Y buena parte del trabajo y también de los ingresos de quienes escribimos depende de ese circuito.
Hacer pública una posición propalestina o simplemente antigenocidio sí puede tener consecuencias materiales y profesionales. Puede significar que dejen de invitarte. Que te bajen de un evento. Que pierdas una publicación, una residencia, una beca o un proyecto que ya estaba pactado.
Puede significar vetos, escarnio, funas y pérdidas económicas.
Y no estamos hablando de una posibilidad abstracta.
Hay autorxs que han denunciado cancelaciones, exclusiones y pérdida de espacios vinculadas a sus posiciones públicas sobre Palestina.
Basta también observar el respaldo que ha recibido Ariana Harwicz dentro de determinados sectores del campo cultural para entender que plantarse públicamente frente a esto no necesariamente sale gratis.
Por eso creo que no podemos dejarlas solas y respaldarlas no puede quedarse en un tuit, un retuit, un comentario o una pelea tuitera.
Propongo que nos organicemos para hacer un posicionamiento colectivo breve, radical y contundente, abierto a firmas, que respalde a Rita, Lina, Sabina, Gabriela, María Fernanda, Ángelo y Brenda, pero que además implique un compromiso concreto.
Porque la literatura tiene poder y quienes formamos parte de sus circuitos también.
Esto no se trata de decidir si una obra es buena o mala.
Se trata de dignidad humana y de negarnos a normalizar, justificar o colaborar con el sufrimiento del pueblo palestino.
Y creo que llegó el momento de decirlo sin eufemismos: quienes desde la industria literaria decidan colaborar, legitimar o prestarle espacios a discursos que niegan o justifican ese sufrimiento tendrán que asumir también las consecuencias públicas de esas decisiones. Boicot. Protesta. Señalamiento público. Autoras y autores que decidamos no participar. Lectores y asistentes que decidamos no acudir. Manifestaciones frente a sus eventos.
Que la vergüenza cambie de bando.
Si quieren toman represalias para quienes defienden al pueblo palestino.
Nosotres también podemos hacerles un cagadero a quienes piensen que negar un genocidio es solamente otra opinión respetable dentro del debate cultural.
Si ellas pusieron el cuerpo, el nombre y su trabajo sobre la mesa, quienes coincidimos con ellas podemos poner también los nuestros.
Ustedes digan y nos organizamos.
Todo seguirá desapareciendo, porque la lamentación ritual en redes es un mero subproducto de la indiferencia. Tras la lágrima imaginaria, volveremos ansiosos al chatbot para acelerar la demolición de lo que resta.
El país latinoamericano más sionista, o con una opinión más positiva a Israel, no es Argentina, es Brasil (y aún así no es mayoría) seguro por el evangelismo. La mayoría de los seleccionados brasileños son evangélicos y por tanto muy seguramente sí son sionistas, aunque es solo
El capitán de la Selección de Irán, Mehdi Taremi, explotó contra la FIFA y la organización de Estados Unidos.
“Esta es una Copa del Mundo desastrosa. Como jugadores profesionales no podemos jugar una competición en estas condiciones, no está bien ni es justo. Si la FIFA piensa que esto es justo, tema de ellos, pero no lo es. ¿Quién debería solucionar este problema por nosotros? ¿La FIFA? ¿EE.UU.? ¡No sé! Díganme un nombre. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, vino a nuestro vestuario después del primer partido contra Nueva Zelanda y dijo que iba a resolver todos los problemas, pero en realidad, la FIFA no hizo nada. Respondiendo la pregunta de: "¿Sienten que los organizadores de la Copa del Mundo, incluidos la FIFA y los funcionarios estadounidenses, prefieren que Irán sea eliminado de la competencia?", digo: Tenemos que luchar contra absolutamente todo. No podemos quedarnos en el país, viajamos y nos sometemos a controles migratorios cada vez que queremos jugar, ahora no podemos quedarnos en Seattle y tenemos que volver a Tijuana. Han hecho todo lo posible para eliminarnos, entonces desde nuestra perspectiva, sí, creo que lo quieren así, nos quieren afuera”.
Sobre la infame entrevista publicada por El universal, y sobre todo a propósito de los usos de la mentira y el escándalo en la degradada política, la explicación de Jezreel Salazar, un especialista en la obra de Monsiváis. (1/3)
La mirada genocida y machista está obsesionada con la separación, con construir un yo privado, separado, distinto. Un cuarto propio; una patria, un pueblo superior. Por eso insiste en la muerte, la autonomía, la guerra en vez de aceptar y profundizar la frágil (inter)dependencia.
La victoria cultural de la ultraderecha es total.
La mayoría de personas aspiran alcanzar un modelo de éxito representado por el exceso y la violencia.
La mayoría anhela ser un traqueto coleccionista de armas, ignorante y prepotente y no un "aburrido" profesor de filosofía.
¿Cómo presentarle la Odisea a alguien que no la ha leído? Se suele decir: La Odisea cuanta la historia de un hombre que, tras una larga guerra de años, quiere volver a su hogar, pero se demora muchos años más, entre aventuras, penurias y peripecias de todo pelaje. Finalmente lo consigue, mata a los usurpadores y recupera su trono, su palacio y el amor de su esposa. Lo cual es más o menos cierto, pero simplifica tremendamente la compleja arquitectura del poema. Hay dos formas, a mi juicio, de enfrentarse a esta obra: con la impaciencia de los pretendientes o con la paciencia de Penélope. Homero es hospitalario y admite ambas clases de lectores. Pero a la larga quienes reciben más dones son los segundos.
De esa impaciencia tan adolescente que busca la aventura a toda costa también parecían participar los antiguos (y no tan antiguos) filólogos, a quienes les fastidiaban los primeros cuatro cantos en que Telémaco va en busca de noticias de su padre, el tramo conocido como la "Telemaquia", y por tal razón encontraban espurio todo eso. Diríase que también les frustraba el hecho de que Homero, al comenzar la plática con la musa, anuncia una cosa para postergarla a continuación. Lo contrario de la Ilíada, donde la prometida "cólera de Aquiles" se entrega casi al instante y con urgencia. Pero la Odisea no da comienzo con un Odiseo que tiene a Ítaca como su meta e ideal, para poner en marcha la maquinaria del viaje de regreso. Antes bien, los lectores aterrizamos desde el principio en la propia Ítaca, que es el epicentro del poema. Una "pedregosa Ítaca" cotidiana, palmaria y hasta triste, donde campan los desmanes de los pretendientes en palacio y todo es desorden e injusticia. Y donde Telémaco, que es a un tiempo personaje y lector de la Odisea, busca su lugar en la trama y en la vida.
Homero comienza pidiéndole a la musa que le cuente algo de "un hombre". Como quien dice: "oye, ¿qué fue de Fulano?". Pero a continuación ese hombre no aparece por ningún lado. Por contra, en esos primeros cuatro cantos, el personaje de Odiseo se va construyendo como una ausencia. Y aquí tenemos una de las ideas que vertebran el poema, siempre obsesivo en torno a la memoria y su lucha contra el olvido: vivimos porque alguien se acuerda de nosotros, o piensa en nosotros. Y esa memoria es lo que impide que nos convirtamos en una casa vacía con las luces apagadas. Muchos cantos después, cuando el propio Odiseo viaja al Hades y habla con el alma de su madre muerta, le pregunta si hay alguien en Ítaca que se acuerde de él. Como quien teme convertirse en sueño, en olvido, en Nadie.
Por supuesto, el lector adolescente que ansía sirenas, cíclopes y lestrigones obtendrá lo que buscaba. Casi escuchamos a Homero decir: "Aquí tienes tus sirenas, tus cíclopes y tus lestrigones. Que los disfrutes". Pero con el tiempo ese lector, si se deja llevar por el tesón de Penélope, descubrirá que la Odisea es el gran poema de la conversación junto al hogar en las noches largas e insomnes, al calor de la hospitalidad. Donde el mar y sus monstruos no es tanto el espacio habitado como un rumor recordado. Y es ese recuerdo convertido en narración lo que le confiere su sentido.