.@Franklin_Graham: Nuestro Hospital de Campaña de Emergencia de @SamaritansPurse, equipado con dos quirófanos, 56 camas para pacientes, una unidad de cuidados intensivos, una farmacia y un laboratorio, ya está en funcionamiento en La Guaira, Venezuela, donde dos fuertes terremotos dejaron daños catastróficos. Más de 1.700 personas han muerto y miles de familias han sido desplazadas. Muchas necesitan atención médica con urgencia, y hoy pudimos comenzar a atender pacientes. Oren por todos los que están sufriendo y por nuestros equipos mientras sirven en el nombre de Jesús.
🇻🇪‼️| “Hicimos un milagro, una nueva ciudad en La Guaira, con tecnología, maquinaria. Esto es la nueva Venezuela, no la chatarra de antes”, expresó Hugo Chávez cuando inauguró la Misión Vivienda y entregó los inmuebles en 2012. Catorce años después, ninguna de esas viviendas quedó en pie por el terremoto y se reveló que estaban construidas con goma espuma, aluminio y materiales de baja calidad. ¿El promotor inmobiliario del proyecto? Alex Saab.
🇺🇸🇻🇪 ESCÁNDALO EN VENEZUELA: LA DICTADURA SE BURLA DEL MUNDO
Michael Flynn, exasesor de Seguridad Nacional de EE.UU., explotó en X y dejó clara la verdad que el régimen quiere ocultar:
“Diosdado Cabello no debería estar a cargo de NADA en Venezuela”.
El mismo narcotraficante por el que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrece 25 MILLONES DE DÓLARES de recompensa por su captura, ahora es puesto al frente de la “emergencia humanitaria” tras los terremotos.
¿En serio? ¿Le confían la ayuda a un prófugo de la justicia internacional señalado como capo del Cartel de los Soles?
Esto no es un “error”. Es la dictadura chavista en su máxima expresión: poner a un criminal buscado por narcotráfico y violaciones de derechos humanos al frente de la ayuda que necesita el pueblo venezolano.
La agenda de Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello es personal.
La nuestra, como representantes del sur de la Florida, es defender la libertad y ser la voz de quienes nos eligieron.
Por eso seguiremos exigiendo:
✅ Que toda la ayuda humanitaria y los equipos de rescate entren a Venezuela sin ningún tipo de obstáculo.
✅ Que María Corina Machado pueda regresar libremente a su país cuando ella lo decida.
✅ Que Venezuela emprenda, de una vez por todas, el camino hacia una transición democrática.
Ese ha sido, es y seguirá siendo nuestro compromiso.
SUICIDO DIPLOMATICO EN UNA SOLA ENTREVISTA
@usembassyve
La entrevista de John Barrett, Encargado de Negocios de EE.UU. en Venezuela, con Luis Carlos Vélez de @nmasunivision, fue lamentable en varios aspectos.
Muchos sostienen que su único objetivo, y probablemente su único mandato, es perpetuar la ilusión de que todo marcha a la perfección bajo la dirección de la ‘magnífica Delcy’ y el plan de tres fases que se improvisó el día después de la exitosa operación de extracción de Maduro y su mujer.
Es sorprendente que muchos burócratas norteamericanos no comprendan que dos poderosos terremotos dejaron a Delcy completamente expuesta como la corrupta e inepta que siempre ha sido, y pusieron de manifiesto que el plan de tres fases siempre fue erróneo. En lugar de estabilización, recuperación y transición, el enfoque correcto debería haber sido estabilización, transición y recuperación. Es evidente para cualquier persona con pensamiento independiente que Delcy solo traía consigo ruina, y la naturaleza simplemente recalcó y evidenció esta realidad ineludible.
En la diplomacia es tan peligroso obviar la fuerza de la gravedad con la física. Me huele que Barrett seguirá el camino de la Delcy fan-girl, Laura Dogu. Qué mala suerte hemos tenido con estos ‘encargados’ de negocios.
Enlace a la entrevista por si no la ha visto. https://t.co/qIsxj8FXiv
@usembassyve
Dear Ambassador Barrett,
My name is Jesus Daniel Romero. I am an American by birth, born to a Venezuelan father and an American mother. I proudly served the United States for more than 22 years on active duty in the U.S. Navy, retiring as a Naval Intelligence Officer. I later served an additional 15 years as an Intelligence Operations Specialist with the Department of the Army, retiring from federal service in 2022. Throughout my career, I also served our nation overseas in several Latin American countries in diplomatic assignments supporting the Department of Defense and advancing United States national security interests and foreign policy objectives.
The values of the United States—freedom, justice, human dignity, and the rule of law—are not simply ideals to me. They are principles I have defended throughout my military and civilian service.
Like many others, I listened carefully to your recent interview. I must tell you that I was deeply disappointed by your comments. They stand in stark contrast to the values that I have spent my life serving and defending.
A relationship with any government should never come at the expense of moral clarity, particularly when dealing with a regime that has been widely criticized for its human rights record. At a time when the Venezuelan people are suffering the consequences of a devastating natural disaster, your remarks were perceived by many as unnecessarily sympathetic toward those in power rather than toward the victims.
Whether intended or not, words matter. Public statements by an American ambassador carry tremendous weight, especially during moments of crisis. History often remembers not only the decisions public officials make, but also the words they choose when people are looking for leadership, compassion, and moral clarity.
I have been unable to find anyone who publicly supports or agrees with your comments. On the contrary, the overwhelming public reaction has been one of disappointment, disbelief, and concern. That alone should give pause and invite reflection.
I respectfully ask you to consider the impact your words have had on countless Venezuelans, including many who have long looked to the United States as a beacon of freedom, justice, and hope. During a moment of profound human suffering, many expected empathy and moral clarity from the representative of the United States. Unfortunately, your remarks conveyed something very different.
As someone who has devoted nearly four decades to serving this nation in uniform, in intelligence, and in diplomatic assignments abroad, I felt compelled to express my profound disappointment. Public service is ultimately measured not only by the offices we hold, but by the principles we uphold when they are tested the most.
Respectfully,
Jesus Daniel Romero
LCDR, U.S. Navy (Ret.)
Intelligence Operations Specialist, Department of the Army (Ret.)
🇺🇸🇻🇪‼️| Diosdado Cabello está limitando la ayuda para las víctimas por el terremoto. Carlos Giménez, congresista estadounidense, fue contundente: “Mientras Estados Unidos aumenta su presencia en Venezuela, deberíamos capturar al matón de Diosdado Cabello y llevarlo ante la justicia. Está obstaculizando la ayuda para los afectados del terremoto”.
Topo Mayor México: “llegó una muchacha de una TV local y me dijo que tenía que decir esto y agradecer a tu presidenta”
“mira mija te voy a decir una cosa tengo 80 años y no me vas a venir a decir que decir, no eres jefa, yo no soy político, soy rescatista” “la mandé al diablo”
@AeroCucuta
2/01/26 estoy en este aeropuerto que lleva el nombre de un piloto colombiano.
El aeropuerto cuenta con buena atención. Pero carece de aire acondicionado en el área donde las personas embarcamos.
Es una gran pecera caliente, sin aire. Un perfecto cultivo de virus.
Cuando todo esto termine, cuando el humo se disipe y los reflectores del mundo se apaguen, va a quedar un silencio enorme sobre Venezuela. Y en ese silencio, nadie vendrá a salvarnos.
Ni los marines, ni los rusos, ni los chinos, ni los cubanos, ni los iraníes ni nadie.
Todos se irán con lo suyo en el bolsillo: unos con petróleo, otros con contratos, algunos con fotos de héroes y los demás con la conciencia tranquila de “haber ayudado”. Y ahí estaremos nosotros, solos, frente a un país en ruinas y con el alma rota.
Sin excusas.
Sin mesías extranjeros.
Sin nadie a quien culpar más que a nosotros mismos por lo que no hicimos antes y por lo que tendremos que hacer ahora. Esa será la verdadera guerra:
no la de tanques ni drones,
sino la de levantarnos entre escombros, mirarnos a los ojos (aunque duelan los recuerdos) y decidir que esta vez sí vamos a construir algo que no se pueda volver a tumbar.
Tendremos que sacar la corrupción como quien saca una bala oxidada del cuerpo: doliendo, sangrando, pero sin anestesia, porque ya no hay tiempo para dormirnos otra vez.
La justicia vendrá, pero no será linda. Será lenta, sucia, imperfecta, y la tendremos que hacer con nuestras propias manos temblorosas. Porque este país no lo van a reconstruir los que hoy gritan más fuerte desde afuera.
Lo vamos a reconstruir tú y yo.
El que está varado en un aeropuerto, el que no tiene pasaporte, el que perdió a su hijo, el que perdió la fe, el que nunca la perdió. Cuando llegue ese día (y llegará, aunque no sepamos la fecha), recordemos esto: Venezuela no necesita héroes importados.
Necesita venezolanos que dejen de esperar que alguien más venga a hacer el trabajo sucio y el trabajo bonito. Primero lo primero:
sobrevivir a lo que viene.
Después, lo imposible:
volver a ser un país.Y eso, hermano, solo lo hacemos nosotros.
¡Nadie más!
#ApretadoAbrazo
Rose Valland fue la mujer a la que los nazis nunca prestaron atención y la que, en silencio, arruinó toda su maquinaria de robo de arte.
Ellos pensaban que no era más que “una pequeña empleada callada”, alguien que archivaba papeles y seguía órdenes. Un oficial alemán incluso dijo que era “demasiado simple y demasiado silenciosa para ser un problema”. Ese error les costó 60.000 obras maestras robadas.
En octubre de 1940, los alemanes tomaron un museo de París para usarlo como su centro de clasificación de arte robado. Pinturas de Monet, Cézanne, Vermeer—mundos enteros de belleza robados a familias judías—pasaron por esas salas. Y en medio de todo ello estaba sentada una mujer que ellos pensaban que era inofensiva.
“Nunca me miraron dos veces”, diría Rose más tarde. “Ese fue su mayor error.”
Lo que los nazis no sabían era que Rose hablaba alemán con fluidez. Tenía títulos de escuelas francesas de élite. Había dirigido el museo antes de la invasión. Y cuando el director francés del museo le pidió que se quedara—“Observa todo. Cuéntanoslo todo.”—ella simplemente asintió y dijo: “Haré mi deber.”
Durante cuatro largos años, Rose Valland interpretó el papel de empleada invisible.
El lugarteniente de Hitler, Hermann Göring, visitó el museo veintiuna veces, eligiendo cuadros robados como si fueran trofeos. Rose estaba a solo unos pasos, fingiendo tomar notas, mientras memorizaba en secreto cada palabra que él decía.
“Escuchaba. Jamás imaginaron que entendía.”
Los oficiales alemanes hablaban libremente cerca de ella—números de tren, lugares de almacenamiento, envíos, destinos. Cada noche volvía a casa y lo escribía todo. Más tarde dijo: “Mi cuaderno era mi arma. Mi memoria era mi escudo.”
Dos veces los nazis estuvieron a punto de descubrirla. Si hubieran encontrado sus notas, la habrían ejecutado en el acto. Pero siguió adelante. Hablaba con conductores de camiones. Copiaba listas de transporte. Avisaba a la Resistencia qué trenes llevaban arte para que no los volaran por error.
En julio de 1943 vio algo que jamás pudo olvidar. Los nazis apilaron cientos de obras consideradas “degeneradas”—Picasso, Miró, Klee—en una enorme pirámide. Luego les prendieron fuego.
“Vi los rostros derretirse en las llamas”, dijo. “Lo único que pude hacer fue recordar.”
En agosto de 1944, supo que los nazis intentaban huir con 148 cajas de obras maestras. Ella tenía los números de los vagones. Los envió a la Resistencia. Las fuerzas francesas interceptaron el tren. Se salvaron tesoros incalculables.
Cuando París fue liberado, Rose fue brevemente arrestada como sospechosa de colaborar, simplemente porque había permanecido en su puesto. “Me trataron como a una traidora”, recordó, “mientras mis cuadernos contenían la verdad.”
Cuando los estadounidenses finalmente confiaron en ella, quedaron atónitos. Rose tenía registros precisos de más de 20.000 obras robadas. Sus notas se convirtieron en la clave para recuperar tesoros escondidos en castillos, túneles y minas de sal por toda Alemania.
“Usted sabe más que todos nosotros juntos”, le dijo un oficial estadounidense.
Pasó ocho años en Alemania ayudando a localizar arte robado. Incluso testificó en los juicios de Núremberg, enfrentándose directamente a Hermann Göring. El hombre que la había ignorado durante cuatro años ahora tenía que responder a sus preguntas.
Al final, Rose ayudó a recuperar unas 60.000 obras, de las cuales 45.000 fueron devueltas a sus legítimos dueños. “No estábamos restaurando cuadros”, dijo. “Estábamos restaurando familias.”
Sus memorias fueron tan modestas que los críticos dijeron que parecía “casi avergonzada de su propio valor”.
Pero su historia enseña una verdad poderosa.
La resistencia no siempre parece un arma o una bomba. A veces se parece a una mujer silenciosa en un escritorio, anotando todo lo que dicen hombres malvados, esperando el día en que la justicia finalmente escuche.
“La persona más peligrosa”, dijo Rose una vez, “suele ser aquella a la que nadie nota.”
🚨 Conmovedoras imágenes del genocidio cristiano en Nigenia. En cada ataúd van niños, padres, hermanos y amigos. Pero no interesan a ningún europeo. No hay Flotillas de Greta para ellos. No hay medios. Ni presidentes enviando al Ejército allí. No existen.
52.000 cristianos han sido asesinados en Nigeria por islamistas.
Ni una palabra de los medios internacionales.
Ni una palabra de la ONU.
Ni una sola palabra de los influencers pro-palestinos en Occidente.
Esto es un verdadero genocidio.
Su silencio es ensordecedor.
En un momento de tan importante para Venezuela, cuando faltan pocos días para la ceremonia de Canonización de dos venezolanos en el Vaticano, mi hija Mariana le envía esta misiva a su Santidad el Papa Leon XIV.