si un día me ven con mi carrera terminada, casándome con el amor de mi vida a los 26 y teniendo a un bebito a los 28, déjenme ahí es justo y precisamente donde siempre he querido estar
todavía me sorprende la capacidad de generar calma que tiene el simple hecho de abrir la ventana y que sople un viento fresco, realmente todo va a estar más o menos bien