𝐶𝑎𝑝𝑖𝑡𝑢𝑙𝑜 8: -𝐿𝑎 𝑚𝑒𝑡𝑎𝑚𝑜𝑟𝑓𝑜𝑠𝑖𝑠
-Las horas siguientes parecieron transcurrir con esa plenitud angustiosa propia de quienes esperan detrás de una puerta cerrada. Un tiempo extraño, espeso, convertido en un auténtico ejercicio de paciencia.
En la sala de espera de la UCI, el ambiente era sombrío. La preocupación se había instalado en los rostros de Eros y Cade, endureciendo sus facciones y apagando cualquier intento de fingir tranquilidad.
Era como si ninguno de los dos se atreviera a romper el silencio con sus voces, de hecho apenas habían intercambiado algunas palabras, y la mayoría de ellas inútiles, frases a medias que no llegaban a ningún consuelo real.
Sin embargo, las miradas y los pequeños gestos que se dedicaban mutuamente decían mucho más. Allí estaba el miedo. La impotencia. El cansancio. Y, sobre todo, esa necesidad silenciosa de mantenerse en pie porque ninguno de los dos podía permitirse derrumbarse todavía.
Llegó un momento en que uno casi ya no podía ser capaz de saber cuanto tiempo había pasado… y seguían sin noticias…
Aunque, en aquel contexto, la ausencia de noticias podía interpretarse al menos de una manera relativamente tranquilizadora: Charmaine tampoco había empeorado.
Todavía seguía allí.
Todavía estaba luchando.
En aquel limbo que era la UCI, no había silencio posible…sino que el sonido estaba compuesto por el murmullo rítmico del respirador y la cadencia monocorde del monitor cardiaco. Para los médicos, aquellos pitidos eran el único lenguaje inteligible de Charmaine. Para la propia Char, atrapada en la penumbra de su mente, el sonido se apagaba como una marea que se retira.
Las enfermeras se turnaban para monitorizarla cada 15 minutos, ajustando la medicación según los valores que aparecían en la pantalla. La noradrenalina mantenía presión en un rango aceptable por el momento, pero el resto de parámetros seguía siendo una incógnita.-
“Las constantes se mantienen… por ahora… Sigue sin responder a estímulos, pero sus pupilas reaccionan… lo cual podría ser buena señal… y sin embargo no parece una mejoría…
Nada de esto tiene sentido… ¿Qué estamos buscando?”
-Se preguntó uno de los médicos, sin esperar ninguna respuesta. Hasta que justamente una enfermera llegó a su lado, portando una tablet, abierta en una pantalla que mostraba el resultado de unos análisis y un informe-
“Doctor han llegado nuevamente los resultados del laboratorio y el informe de toxicología”
-El hombre no se hizo de rogar y tomó la tablet entre sus manos.
Los primeros resultados no habían cambiado demasiado.
La función renal continuaba deteriorándose. Las enzimas hepáticas seguían disparadas. La coagulación permanecía alterada y los marcadores cardíacos continuaban siendo preocupantes.
El médico suspiró.
Pero entonces deslizó el dedo por la pantalla.
Llegó al informe toxicológico.
Y se quedó quieto.
Pero cuando llegó al informe toxicológico alzó sus cejas en un gesto de sorpresa mientras sus ojos recorrían atentamente cada una de las lineas de aquel informe.
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𝐶𝑎𝑝𝑖𝑡𝑢𝑙𝑜 8: -𝐿𝑎 𝑚𝑒𝑡𝑎𝑚𝑜𝑟𝑓𝑜𝑠𝑖𝑠
-Las horas siguientes parecieron transcurrir con esa plenitud angustiosa propia de quienes esperan detrás de una puerta cerrada. Un tiempo extraño, espeso, convertido en un auténtico ejercicio de paciencia.
En la sala de espera de la UCI, el ambiente era sombrío. La preocupación se había instalado en los rostros de Eros y Cade, endureciendo sus facciones y apagando cualquier intento de fingir tranquilidad.
Era como si ninguno de los dos se atreviera a romper el silencio con sus voces, de hecho apenas habían intercambiado algunas palabras, y la mayoría de ellas inútiles, frases a medias que no llegaban a ningún consuelo real.
Sin embargo, las miradas y los pequeños gestos que se dedicaban mutuamente decían mucho más. Allí estaba el miedo. La impotencia. El cansancio. Y, sobre todo, esa necesidad silenciosa de mantenerse en pie porque ninguno de los dos podía permitirse derrumbarse todavía.
Llegó un momento en que uno casi ya no podía ser capaz de saber cuanto tiempo había pasado… y seguían sin noticias…
Aunque, en aquel contexto, la ausencia de noticias podía interpretarse al menos de una manera relativamente tranquilizadora: Charmaine tampoco había empeorado.
Todavía seguía allí.
Todavía estaba luchando.
En aquel limbo que era la UCI, no había silencio posible…sino que el sonido estaba compuesto por el murmullo rítmico del respirador y la cadencia monocorde del monitor cardiaco. Para los médicos, aquellos pitidos eran el único lenguaje inteligible de Charmaine. Para la propia Char, atrapada en la penumbra de su mente, el sonido se apagaba como una marea que se retira.
Las enfermeras se turnaban para monitorizarla cada 15 minutos, ajustando la medicación según los valores que aparecían en la pantalla. La noradrenalina mantenía presión en un rango aceptable por el momento, pero el resto de parámetros seguía siendo una incógnita.-
“Las constantes se mantienen… por ahora… Sigue sin responder a estímulos, pero sus pupilas reaccionan… lo cual podría ser buena señal… y sin embargo no parece una mejoría…
Nada de esto tiene sentido… ¿Qué estamos buscando?”
-Se preguntó uno de los médicos, sin esperar ninguna respuesta. Hasta que justamente una enfermera llegó a su lado, portando una tablet, abierta en una pantalla que mostraba el resultado de unos análisis y un informe-
“Doctor han llegado nuevamente los resultados del laboratorio y el informe de toxicología”
-El hombre no se hizo de rogar y tomó la tablet entre sus manos.
Los primeros resultados no habían cambiado demasiado.
La función renal continuaba deteriorándose. Las enzimas hepáticas seguían disparadas. La coagulación permanecía alterada y los marcadores cardíacos continuaban siendo preocupantes.
El médico suspiró.
Pero entonces deslizó el dedo por la pantalla.
Llegó al informe toxicológico.
Y se quedó quieto.
Pero cuando llegó al informe toxicológico alzó sus cejas en un gesto de sorpresa mientras sus ojos recorrían atentamente cada una de las lineas de aquel informe.
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No hice nada de lo que no hicieras tú por mi seguro y poco me pareció.
No eran las mejores circunstancias para conocernos
Es un buen chico me cayó muy bien.
-Hoy es el primer 21 de septiembre desde que está en la Tierra que no ha podido enviar flores amarillas a sus seres queridos y eso le duele
Así que al menos en sus sueños quiere evocar este pensamiento para que llegue a todos-