que suerte que tenemos de haber encontrado a esos amigos con los que elegimos caminar por la vida, nada más magico, expansivo y maravilloso que su presencia.
Me dí cuenta (de nuevo) que no hay momento más mágico que estar riéndote a carcajadas con la gente que querés y de pronto quedarte mirandoles en silencio pensando “pucha, qué fortuna”.