Una Maricarmen desahuciada da mucha pena, eso es innegable. Pero también es un fracaso como sociedad que una pareja joven, con hijos y dos sueldos, no pueda ahorrar para la entrada de una vivienda ni consiga plaza en una guardería pública cuando son supestamente "exitosos" (entended el concepto de éxito, trabajar).
Viven a una hora del trabajo y no tienen abuelos cerca. Cada enfermedad del niño, cada cambio de turno y cada imprevisto exige malabarismos. Trabajan los dos, crían y hacen cuentas. Aun así, apenas les queda margen para ahorrar, descansar o estar juntos.
Tener hijos y construir una vida no debería depender de heredar un piso o de tener unos abuelos disponibles para cuidar a diario. La familia puede ayudar muchísimo, pero esa ayuda no puede ser el requisito para que las cuentas y los horarios cuadren.
Luego nos preguntamos por qué los jóvenes retrasan tener hijos. Habría que preguntarse qué condiciones les ofrecemos para tenerlos. Una sociedad también fracasa cuando trabajar y esforzarse deja de ser suficiente para construir un futuro.
Lo pagaremos
@Raggiomoral Efectivamente… una persona mayor da mucha pena. Pero el fracaso como sociedad es la pareja joven con hijos y dos sueldos y que no puede pagar una entrada, no le dan plaza en la guardería publica y viven a una hora del trabajo sin abuelos.
Me dice un amigo que es más rojo que el tanga de La Veneno:
-Gustavo, la vivienda no es para especular.
-Le digo: ¿y por qué no vendes tu piso de La Latina por los 90.000 € que te costó hace 25 años, en vez de por 1 millón?
-Me dice: hombre, es que ahora vale eso.
La vivienda no es un negocio hasta que el piso es de ellos.
Me dice un amigo que es más rojo que el tanga de La Veneno:
-Gustavo, la vivienda no es para especular.
-Le digo: ¿y por qué no vendes tu piso de La Latina por los 90.000 € que te costó hace 25 años, en vez de por 1 millón?
-Me dice: hombre, es que ahora vale eso.
La vivienda no es un negocio hasta que el piso es de ellos.
@DaniAlmazan_@FernandoArancon Jodernos. Milagros a Lourdes. No se ha hecho nada desde los 2000. No se va a solucionar en una tarde por ponerlo en un papel oficial
La coherencia está muy bien. Como dormir ocho horas, hacer ejercicio y recordar dónde hemos dejado las llaves. Es preferible tenerla, pero quizá hemos cometido el error de convertirla en una virtud intelectual mucho mayor de lo que merece.
El problema es que una persona perfectamente coherente tendría que poseer algo bastante parecido a un conocimiento perfecto. Los demás vamos averiguando cómo funciona el mundo sobre la marcha, y además lo hacemos de manera escandalosamente desigual. Podemos saber muchísimo de una cosa, bastante de otra y prácticamente nada de una tercera. Es inevitable que algunas de nuestras ideas no encajen entre sí. A veces eso significa que estamos equivocados. Pero otras significa simplemente que la realidad contiene más piezas de las que todavía somos capaces de montar.
La obsesión por la coherencia introduce entonces una tentación peligrosa. Si dos ideas razonables no encajan, podemos limar un poco una, redondear la otra, ignorar aquel dato molesto de la esquina y, después de unas cuantas operaciones de bricolaje intelectual, contemplar satisfechos un pensamiento perfectamente compacto. El inconveniente es que quizá ahora sea más coherente y menos verdadero.
De hecho, muchas ideologías funcionan precisamente así. Empiezan como mapas incompletos del mundo y terminan comportándose como aduanas particularmente restrictivas. Cada nueva evidencia tiene que enseñar el pasaporte y demostrar que encaja con lo que ya creemos. Si no lo hace, sospechamos antes de la evidencia que de la coherencia.
Por eso quizá deberíamos desconfiar un poco de las personas excesivamente coherentes. No porque la contradicción sea una virtud, sino porque un cerebro que está aprendiendo debería producir ocasionalmente ideas que se estorban unas a otras. Es el ruido natural de estar actualizando el modelo. Un subproducto de la curiosidad y el anhelo por aprender de todo.
Tal vez, entonces, no deberíamos juzgar tanto un pensamiento por la elegancia con que todas sus piezas encajan, sino por la potencia explicativa de cada una de ellas. Prefiero una colección de buenas ideas que todavía discuten entre sí a un magnífico monolito intelectual construido después de haber triturado todo aquello que sobresalía.
@JulenBollain Un alquiler es un contrato, y como tal, puede regularse entre las partes. El drama de la vivienda que lo arreglen tus jefes, que llevan ya tiempo a otras cosas
Muy bien Bruno, y eso no quita que mucha gente tiene una segunda vivienda (o incluso una tercera) y poco mas… puede haber grandes tenedores y aun asi en % ser pequeño respecto al total. Pero aunque lo fuera, no podemos olvidar que igual por joder al grande jodemos a mucha mas gente. Y despues decimos que el fascismo es culpa de tiktok…
@txapucabor Eso esta muy bien. Pero ademas de los que cobran el SMI hay mas gente, que estando mejor que el
Primero, no deja de tener muchos problemas. Lo ideal sería acercar a cuanta mas gente hacia salasios altos, no forzar que el SMI se parezca al salario medio (que también es de miseria)
@joantubau No te conozco, pero mis RESPETOS! Una decisión valiente (imagino que dura), pero como dices, no volverá a tener 8 meses, y eso no sabes lo que vale hasta que lo vives