Parece mentira, pero tener un buen novio sí te hace la vida más bonita. Tener a alguien con quien compartir, apoyarte, reírte y sentirte acompañado cambia muchas cosas.
Fui a misa y el padre dijo algo que me encantó: 'Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios'. Y creo que nunca debemos olvidar eso.