No te suicides por muy mal que vayan las cosas. Uno de los principales trucos del demonio es intentar hacernos creer que todo va a seguir igual o que incluso va a ir a peor.
Sé paciente.
Va a llegar un momento en el que se cuele un pequeño rayo de luz en tu vida. Una vez se haya colado ese rayo de luz, empezarás a intuir la silueta de todo lo que te está esperando y poco a poco se iluminará la habitación.
La vida son pruebas y el sufrimiento está asegurado. No estás solo en tu sufrimiento. Compártelo. Ve a la Iglesia y contempla al Dios que se convirtió en uno de nosotros para ser crucificado y asesinado.
Esa es la historia del ser humano: el sufrimiento por amor a algo que va más allá de nosotros.
No decaigas. Busca la luz. Y recuerda que estamos todos en el mismo barco.