“Bendito menor” se burló de las autoridades, amenazó al Presidente Petro, salía en redes sociales desafiando a todo el mundo, tenía azotada a La Guajira y parte del Magdalena. Había que neutralizarlo, capturarlo o si se resistía, abatirlo. Nadie debe defender eso.
Aquí lo raro es que ayer varios medios reportaban que habría sido asesinado por sus propios hombres. Horas después, De La Espriella anunció que “caerían narcoterroristas”. Y hoy aparece la versión de que fue abatido.
El afán de propaganda de la prensa hegemónica y el patético show de De La Espriella caminando sobre cadáveres y haciendo las ruedas de prensa encima de los muertos, es peligroso.
Ya vivimos los falsos positivos y empezaron de manera similar.