A menudo mostramos nuestro peor humor no con aquellos que lo provocan , sino con aquellos que nos aman incondicionalmente, confiados en que perdonarán nuestras transgresiones. Pero este amor no debería ser un permiso para desplegar nuestras peores versiones, sino una oportunidad para crecer, cometer errores y ser auténticos en un entorno seguro.
Si tienes a alguien así en tu vida, no lo des por hecho. Aprecia y valora esa presencia, pues tener a alguien que te ama de esa manera es una fortuna inmensa. El amor incondicional no es un escudo para la indiferencia, sino un impulso para mejorar y fortalecer la relación.
Quizás no lleguemos a ser todo lo que queremos ser. Sin embargo, a veces, en el camino podemos descubrir que lo que podemos ser puede superar con creces a lo que alguna vez soñamos ser.