La esencia concentrada de García Márquez en una página: el talento excepcional para la anécdota, el aforismo memorable, la agudeza política, el mundo palpable, el absurdo, la tragedia, el humor, y sobre todo, esta frase: “También Adalberto Asís había conocido la desesperación”
Si la acción sólo acontece cuando hay necesidad del efecto que produce, entonces la voluntad no está asociada exclusivamente al Yo que manda sino también al Yo que obedece.
Es decir, no hay acción que no pase primero por el deseo: Nadie va a hacer lo que aún no quiera hacer.