No me calo que la gente me diga “estabas perdida” cuando les escribo. Coño de tu madre, no. Escríbeme tú si quieres hablar conmigo, porque estoy bien ocupada y si tú estás sentado debajo de un mango esperando que te escriba créeme que así no funciona. O sea la culpa es mía? Chao.
Hay días en los que uno quiere verse extra sin razón aparente y días que es como “ay esta bolsa negra es justo lo que me quiero poner hoy, unos zapatos de goma y chao”.