Perdieron ante Costa de Marfil. No pudieron ganarle a Curazao. Llegaron al partido de hoy con ¡¡0 GOLES ANOTADOS!! en el torneo. Tenían enfrente a Alemania, que venía con paso invicto. Y recibieron un gol alemán al ¡¡MINUTO 2!! de partido. Pese a todo eso, estando sobre las cuerdas, Ecuador NUNCA dejó de creer. Lucharon, jugaron y lograron una REMONTADA LEGENDARIA ante una de las selecciones más poderosas del planeta. Qué manera de clasificarse a los dieciseisavos de final. Lo de hoy fue historia pura, señoras y señores. Lo de hoy fue LA VICTORIA MÁS IMPORTANTE EN TODA LA HISTORIA DEL FÚTBOL ECUATORIANO.
Parece broma, pero uno sale del trabajo y se va rápido a casa, con prisa, para no llegar más tarde. No por desesperación, sino por necesidad. Porque ahí está la calma que el día te quita, el silencio que acomoda el alma y el refugio donde el cansancio por fin puede descansar. Afuera uno cumple, resiste y aguanta; en casa uno suelta, respira y vuelve a ser. Y quizás por eso el corazón apura el paso, porque sabe que llegar es, en realidad, volver a vivir.
Ayer por la mañana falleció un compañero de trabajo.
Recursos Humanos lo sabía a las 9:00 a. m., pero nos mantuvieron trabajando todo el día. Finalmente nos lo dijeron cerca de las 4:30 p. m., y luego tuvieron el descaro de decir: "Pueden irse temprano a casa si lo necesitan", sabiendo perfectamente que todos salimos a las 5:00 p. m. de todos modos.
Esta mañana, todo volvió a la "normalidad de siempre". Algunos de mis amigos están literalmente sollozando en sus escritorios, pero se espera que trabajen y sean productivos. No hay tiempo para el duelo.
Es una realidad fría. En una semana, la empresa habrá publicado su vacante en internet. En un mes, otra persona estará sentada en su silla.
Pero su familia, sus hijos, seguirán hablando de él todos los días; preguntarán dónde está papá. Su esposa lo llorará por años; él era el amor de su vida.
En el trabajo, solo somos un "recurso" que puede reemplazarse en una semana. En casa, lo somos todo. Deja de entregar tu mejor energía a un escritorio que te olvidará, y de dar las "sobras" a las personas que jamás lo harán.