Nada dice más MÉXICO que tengamos a un morro chiapaneco de 17 años en probable situación de explotación infantil sacando la chamba de unos güeyes más grandes
¿”qué pena con las visitas”?
Qué pena con las y los trabajadores que usan diario un metro colapsado
Qué pena con las madres buscadoras que tienen que cabar con sus propias manos para encontrar a sus hijos.
Qué pena con las y los niños que llevan meses sin clases porque sus maestros están en paro
Qué pena con los agricultores y transportistas extorsionados por el crimen organizado
Que las visitas vean que México no son solo ajolotes pintados.