La lealtad no se promete, se demuestra. No es un “aquí estoy”, es un “aquí sigo” cuando todo se va al carajo. La mayoría presume fidelidad; pocos la sostienen cuando duele. Y ahí es donde se ve quién vale y quién solo hablaba bonito.
Un día vas a encontrar a alguien que te cuide, que no te mienta, que disfrute de todo contigo, que te defienda del mundo, que no te pueda dejar de abrazar, alguien que te haga su prioridad. No lo eches a perder y aprende a dejarte querer de una vez.
A esta etapa de mi vida le llamo la hueva:
Que hueva enojarme y dar explicaciones de cosas que no entienden.
Que hueva fingir que me cae bien la gente hipócrita y mal pedo.
Que hueva escuchar mentiras y fingir que las creo.
Neta, que hueva complicarse la vida innecesariamente.