Estoy enamorada de la persona correcta. De un amor sano, recíproco y lleno de paz, donde todos los días me siento elegida, correspondida y amada. Nunca había sentido tanta tranquilidad al imaginar un futuro con alguien, y qué bonito es saber que mi corazón encontró un hogar.
Aspiro a una vida tranquila porque ya viví demasiado tiempo en medio de la ira, el caos y el desorden. Hoy elijo la calma, los límites y la distancia de todo aquello que me roba estabilidad. Entendí que mi paz no es un lujo: es una necesidad que voy a cuidar.