Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
Los miserables de izquierdas lloraron y chillaron como perras en celo ante el sacrificio( eutanasia) del perro Excalibur.
Ahora callan como auténticos cretinos dogmatizados ante el asesinato autorizado por el Estado, de una mujer con un trastorno mental.