Escuché a mi hija decir "no doy más de tanta felicidad" al abrir los regalos que con mucho sacrificio le compré. Si supiera que quien muere de felicidad soy yo al verla a ella así
La Navidad no viene a salvarte.
Viene a ponerte frente a ti.
Frente a lo que perdiste.
A lo que no salió. A quien ya no está.
Y también a lo que sigues postergando.
No todo el mundo llega fuerte a estas fechas.
Algunos llegan cansados. Otros rotos. Otros fingiendo que están bien. Y está bien admitirlo.
Superarse no es sonreír por obligación.
Es sentarse contigo, mirarte sin mentirte y decidir que, aunque duela, no te vas a abandonar.
Si este año te quitó más de lo que te dio, no lo llames fracaso. Llámalo carácter en construcción.
Que esta Navidad no sea de luces. Que sea de claridad.
Que se prepare el nuevo año, porque ahora vas con todo.
una chica en tiktok acaba de decir: “él nunca supo que podía acompañarlo a todos sus sueños, porque nunca me invitó a soñar con él”. Y me quedé pensando en cuántos planes hice en mi cabeza para alguien que nunca me hizo lugar en los suyos.
Lo que más me jode de trabajar tantas horas y viajar tanto a diario es que le doy a mi hijo una versión de madre exausta y poco lúcida que solo quiere ducharse y dormir mientras gente que no me importa recibe mi aspecto más brillante y paciente. No debería ser así la vida
a mí me gusta el verano no por la temperatura sino porque el sol sale muy temprano y se va muy tarde y a mí el sol me hace feliz no saben el esfuerzo que estoy haciendo por ser feliz estos días donde el amanecer es a las ocho de la mañana y el atardecer cinco y media de la tarde