A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
Nunca me tocó un trébol con cuatro hojas pero me tocó una familia que me apoya en todo y que me ama desde que tengo memoria, supongo que la suerte llega de diferentes formas.