Cuando te pasen cosas bonitas o lleguen recompensas recuerda que nadie te regala nada. Te ha tocado esforzarte, hacer sacrificios, buscar la manera de seguir. Siempre habrá algún resentido que te desee el fracaso en silencio. Porque no soportan verte crecer, porque no quieren hacer ningún esfuerzo para salir de donde están y les da rabia que los dejes atrás. Que nadie te haga dudar del camino que has recorrido, que nadie te quite el orgullo de tus logros conseguidos. Recuerda tus prioridades y no pierdas tiempo con personas que no te aportan nada. Avanza. Sin dudas. Con determinación. Confío en ti.