Anoche en un programa "familiar" fui humillada nuevamente por mi aspecto físico.
El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rió ante esta violencia que se ejerció desde un plató.
No fue en un callejón, fue en la tele.
No eran hormigas, eran ratas.
📺TV EN DIRECTO | Ana, una víctima del accidente de tren, cuenta cómo vivió esos momentos: "Había gente que estaba muy mal. Los tenías delante y sabías que se te iban y no podías hacer nada" https://t.co/eWG81PiP3s
CARTA ABIERTA A CARMEN PORTER
👉 No es que desprecie usted al albañil. Es que desprecia a todo lo que huela a clase trabajadora, a esfuerzo real, a vida sin maquillaje.
DE CUANDO LOS RICOS SE RIEN EN DIRECTO DE QUIENES LOS SOSTIENEN
Señora Porter, lo suyo no fue un lapsus. Fue una radiografía exacta del desprecio de clase. Cuando, en el programa Horizonte, se permitió usted ironizar sobre el albañil que trabaja “12 horas, bueno, ahora serán 8 ó 7 con Yolandita”, lo que expresó no fue una opinión: fue una agresión. Un escupitajo vertical desde el plató hasta el andamio.
Porque ese albañil, al que nombra sin haberle mirado nunca a los ojos, no es un arquetipo: es una persona real, con jornadas extenuantes, articulaciones reventadas, espalda partida y nómina miserable. Pero para usted es solo un recurso estilístico, una excusa para que el espectador con camiseta del Real Madrid y voto a Vox crea que usted es una más. Y no, Carmen. Usted no es una más. Usted es de las que nunca han trabajado con frío, pero hablan del esfuerzo ajeno con sorna. De las que jamás han tenido miedo a un despido, pero dan lecciones sobre meritocracia desde una empresa-fachada.
EL LUJO NO HACE SABIA. SOLO MÁS ALTIVA.
Usted no es autónoma, ni empresaria, ni heroína de nada. Usted es una evasora condenada por Hacienda. Una figura pública que declaró sus ingresos como sociedad para pagar menos impuestos, que fue pillada y aún así se permite hacer chistes sobre quienes no tienen otra opción que fichar a las seis de la mañana. ¿Qué legitimidad le queda, Carmen?
Y luego está su superioridad de salón. Su tono. Esa cadencia de aristócrata sin mayordomo que se las da de patriota mientras le roba al país que dice defender. Usted, Carmen, no ha conocido nunca el hambre, ni la ansiedad por pagar una factura, ni el miedo al paro, ni el dolor de un cuerpo destruido por el trabajo físico. Y sin embargo se cree con derecho a opinar sobre la reforma laboral que ha devuelto un mínimo de dignidad a millones de personas.
¿Sabe cuántos trabajadores murieron en España en 2023 por accidente laboral? Casi 800. Y usted se ríe de sus horas. Como si 8 horas fueran una fiesta. Como si 12 fueran normales. Como si trabajar más fuese sinónimo de virtud y no de explotación. Eso sí, cuando Hacienda le pide cuentas, usted es de las que trabaja desde casa, en “producción audiovisual”, desgravando hasta el maquillaje como gasto de empresa.
DE CUANDO EL PRIVILEGIO SE VISTE DE VÍCTIMA
Lo más insultante no es su clasismo, sino su teatralización del victimismo. Se sienten ustedes perseguidos por un supuesto pensamiento único, por la “dictadura woke”, por el feminismo, por la izquierda, por la justicia fiscal. Pero a pesar de esa persecución, ahí están: en prime time, en editoriales, en medios, en todas partes. Nadie les calla. Nadie les censura. Lo que les molesta no es que no puedan hablar. Lo que les duele es que ya no puedan humillar sin respuesta. Aquí estamos para dársela.
Usted y su pareja, el señor Jiménez, han construido un emporio mediático sobre las ruinas del pensamiento crítico. Son ustedes la teletienda del negacionismo, el late night del resentimiento ultra, el karaoke de los ricos que juegan a ser rebeldes mientras cenan con millonarios y declaran a tipo reducido.
EL GRAN TEATRO DE LA IGNOMINIA
Usted no representa ni la libertad de expresión, ni el periodismo, ni la investigación, ni la cultura. Usted representa una ideología tosca, antidemocrática y clasista, barnizada con luces de plató y pulseritas de colores. Representa el cinismo de una élite que ha descubierto que se puede vivir muy bien vendiendo indignación barata mientras se come caviar.
Y ese cinismo, señora Porter, empieza a dar asco. No por nuevo, sino por lo antiguo. Porque usted no es la voz del pueblo. Es la heredera del desprecio del señorito al jornalero. Solo que en vez de látigo lleva micrófono, y en vez de latifundio tiene plató.
Así que sí, señora Porter. Cuando usted se burla del albañil, no está haciendo humor. Está dejando claro que este país sigue siendo una finca mal administrada donde los que trabajan mueren y los que defraudan dan lecciones.
Y por mucho que disfrace de libertad su bilis, lo que usted transmite es otra cosa: odio de clase en horario de máxima audiencia.
Y créame: no se lo vamos a dejar pasar.
Mi total apoyo a @SarahPerezSanta tras haber expuesto a los salvajes que la acosan pidiendo que la violen y no tenerles ninguna lástima.
Un ejemplo es el modelo al que han echado y se pone a llorar cuando se conoce lo que hacía mientras era muy valiente en privado.
Ella contó siempre la misma versión, la discoteca activó el protocolo de violación, hubo un parte de lesiones, los amigos intentaron coaccionarla, nunca pidió dinero y la justicia le da la razón A ÉL.
La absolución de Dani Alves es el reflejo de que estamos peor que nunca.
El TSJC acaba de absolver a Dani Alves del delito de violación. Dice que la declaración de la víctima no es creíble y que no hay testigos de la agresión.
Ella siempre mantuvo su versión. Él la cambió 10 veces.
Esto es la cultura de la violación. Justicia machista y patriarcal
La Rivers destrozando al asustaviejas Albiol en 30 segundos. Son tan inconsistentes y tan manipuladores que una estudiante de derecho despierta y con sentido común les deja en ridículo en una abrir y cerrar de ojos.
La fiscal, sobre Jenni Hermoso:
“He tenido que preguntar por qué reía, por qué comía. ¿Hasta cuándo vamos a exigir a las víctimas de una agresión sexual un comportamiento heroico? ¿No tenía ella derecho a celebrar un triunfo deportivo?”
BRA-VA 👏