Ya no importa que Benito sepa o no cantar. Lo de hoy no fue música, fue reivindicación cultural. Un alto a Trump, al racismo y discriminación. No hizo un show para el Super Bowl, le regaló un mensaje al mundo entero y hasta habló de amor. El conejo que no canta, las cantó toditas
—¿y después que pasó, abuelita?
—pues que se para el Bad Bunny y dice GOD BLESS AMÉRICA y procede a listar todos los países del continente y después grita “SEGUIMOS AQUÍ”.