Entonces Quevedo escribió:
“Cuando llegue la mala, no rendirse antes de tiempo
Los momentos para algo tienen que servir
Los malos, para saber a dónde no volver
Y los buenos, para saber hacia dónde ir”
Y yo recordé respirar…
Me gusta la TV porque, cuando la veo, por un momento se me olvida todo lo demás. Y aunque es un respiro momentáneo, en días tan oscuros, cualquier instante de paz —por pequeño que sea— se agradece.