Creo que la depresión no solo se lleva tus ganas de vivir; también desgasta tu mente. Ahora olvido cosas, no encuentro palabras, me cuesta concentrarme. Y lo peor es extrañar la persona que era cuando mi cabeza todavía se sentía como mía.
Ustedes no habian nacido, pero antes cuando jugaba tu equipo, primero se jugaba el partido de reserva y veías dos partidos seguidos, además cuando empezaba a llegar la hinchada visitante arrancaba el ida y vuelta de puteadas.