Millones de niños creyeron que estaban viendo a Bugs Bunny atormentar a Elmer Gruñón en una barbería. Sin saberlo, Chuck Jones les estaba dando su primera clase de ópera.
En 1950, Warner Bros. estrenó "Rabbit of Seville" ("El conejo de Sevilla"), un cortometraje construido alrededor de la obertura de "El barbero de Sevilla", de Gioachino Rossini.
Pero Chuck Jones no se limitó a colocar música clásica sobre una persecución.
El compositor Carl Stalling conservó gran parte de la estructura original, eliminó algunas repeticiones y aceleró el ritmo para adaptarla a los poco más de siete minutos del corto.
Después, cada movimiento fue animado para coincidir con la partitura.
Los pasos, los golpes, las tijeras, la espuma de afeitar y hasta los dedos de Bugs siguen las notas de Rossini. En una escena tuvieron que dibujarle cinco dedos, en lugar de sus cuatro habituales, para que pudiera "tocar" correctamente la cabeza de Elmer como si fuera un piano.
No había música acompañando los chistes.
Los chistes eran la música.
Décadas después, profesionales de la industria la eligieron como la número 12 entre las 50 mejores caricaturas del siglo XX.
"Rabbit of Seville" logró algo que muchas clases nunca consiguieron: hacer que millones de niños escucharan ópera, entendieran su ritmo y la recordaran toda la vida sin sentir que estaban estudiando.
Muchos conocimos a Rossini gracias a Bugs Bunny.
@AdriRM33 A Vinicius le hace falta tener huevos, comerse esas críticas con pan, si tuviera la mentalidad de usar todo eso a su favor otro gallo le cantaría
@MonitorNewsve Osea que nunca va a ser suficiente las pruebas de sus horribles actos, hay que ver y entender a la blanca palomita?
Y que carajos con su familia tratando de justificarle sus estupideces? Por eso es así 🫠🤢🤢🤢