De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin limites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas. Me queman las llamas de compasión, deseo derramarlas sobre las almas …
Oh,qué agradable es para Mi su gran fe.Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida,no obstante,en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia.Pero para que Yo pueda obrar en un alma,el alma debe tener fe.Oh, cuánto Me agrada la fe viva
Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo: Lo que tú ves en realidad, estas almas lo ven a través de la fe.
Después de recibir a Jesús en la Santa Comunión, en mi corazón, se desgarró el velo de la fe. Vi a Jesús que me dijo: Hija Mía, tu amor Me compensa por la frialdad de muchas almas. Después de estas palabras me quedé sola, pero durante todo el día viví del acto de reparación.
Hoy me preparo para la venida del Rey.
Ves,he dejado el trono de los cielos para unirme a ti.Quiero decirte, que la vida eterna debe iniciarse ya aquí en la tierra a través de la Santa Comunión.Cada Santa Comunión te hace más capaz para la comunión con Dios por toda la eternidad
El momento más solemne de mi vida es cuando recibo la Santa Comunión. Anhelo cada Santa Comunión y agradezco a la Santísima Trinidad por cada Santa Comunión.
Si los ángeles pudieran envidiar, nos envidiarían dos cosas: primero, La Santa Comunión y segundo, el sufrimiento.
1770 Ahora vas a meditar sobre Mi amor en el Santísimo Sacramento. Aquí estoy entero para ti, con el cuerpo, el alma y la divinidad, como tu Esposo. Tú sabes lo que exige el amor, una sola cosa, es decir, la reciprocidad….
Santa Faustina escribe en su diario:
Todo lo bueno que hay en mi es gracias a la Santa Comunión, le debo todo. Siento que este sagrado fuego me ha transformado totalmente. Oh, cuánto me alegro de ser Tu morada, oh Señor; mi corazón es un templo en que permaneces continuamente…
Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas
Corpus Cristi.
Hija Mía, que tu corazón se llene gozo. Yo, el Señor, estoy contigo, no tengas miedo de nada, estás en Mi Corazón. En aquel momento conocí la gran Majestad de Dios, y comprendí que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de Dios
Al recibir la Santa Comunión le dije: Jesús, esta noche he pensado tantas veces en Ti, y Jesús me contesto: Y Yo también he pensado en ti antes de llamarte a la existencia. Jesús, ¿de qué modo pensaste en mi? En el modo de admitirte a Mi eterna felicidad.
Gracias Jesús !!!!
Durante la adoración oí en el alma la voz: Me resultan gratos tus esfuerzos, hija mía, deleite de Mi Corazón, veo cada movimiento de tu corazón con el cual Me Adoras
1 V 1937. Hoy sentí la cercanía de mi Madre Celestial. Antes de cada Santa Comunión, ruego fervorosamente a la Madre de Dios que me ayude a preparar mi alma para la llegada de Su Hijo y siento claramente su protección sobre mí.
Hija Mía, escribe que las culpas involuntarias de las almas no retienen Mi amor hacia ellas ni Me impiden unirme a ellas; sin embargo las culpas, aunque sean las más pequeñas, pero voluntarias, frenan Mis gracias y a tales almas no las puedo colmar de Mis dones.
En seguida he comenzado a rezar la coronilla a la Divina Misericordia, y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad.
Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará.
Promesa del Señor: A las almas que recen la Coronilla a la Divina Misericordia, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte.
Promesa del Señor Jesús:
A las almas que recen la Coronilla a la Divina Misericordia, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte