🙏 𝗧𝗲 𝗶𝗻𝘃𝗶𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 a 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗛𝗼𝗿𝗮 𝗦𝗮𝗻𝘁𝗮 ❤️🔥
«Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies.» (Mt 9,38)
🕊️ Todos los lunes | 8:00 p.m. – 9:00 p.m.
📍 Santísimo de la Parroquia La Inmaculada Concepción – Surco
Hoy celebramos el nacimiento de una niña llamada a ser la Madre de su Creador, la Madre de Dios. Y, sin embargo, simplemente nace una niña, como las hijas y las nietas que sostenemos en brazos. La llamamos con los títulos nobles y altísimos de Señora y Reina, pero la vía de Dios ha sido y sigue siendo más sencilla y silenciosa, pero no por eso menos poderosa y transformadora. Es la vía de Jesús mismo. #NatividadDeMaría
Mi corazón se une al sufrimiento de la población en #Ucrania, que desde hace años vive en la angustia y el miedo. Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la #paz. Espero que los esfuerzos emprendidos estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia. #OremosJuntos al Señor para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo.
Unámonos en oración para poner bajo su maternal intercesión nuestras familias, la paz del mundo y la conversión de los pecadores, y para ofrecer nuestro Rosario en reparación al Inmaculado Corazón de María. ❤️🔥
🌹 María Reina del Cielo y de la Tierra, ruega por nosotros.
👑 MARÍA, REINA DEL CIELO Y DE LA TIERRA 🤍
Hoy, 22 de agosto, la Iglesia celebra a la Bienaventurada Virgen María Reina. Ocho días después de celebrar su gloriosa Asunción, contemplamos a nuestra Madre coronada como Reina, siempre conduciéndonos hacia su Hijo Jesús. ✨#fatima
𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐄𝐮𝐜𝐚𝐫𝐢𝐬𝐭í𝐚 ✨💛✨
presente por amor en el Santísimo Sacramento,
te adoramos, te bendecimos y te damos gracias
por permanecer siempre entre nosotros.
🕧 30 minutos frente al Santísimo Sacramento cambiará tu vida.
#SantisimoSacramento
La glorificación de María en alma y cuerpo nos enseña que nuestra verdadera belleza no consiste en ocultar los signos del tiempo que pasa, sino en mostrar también en nuestra carne los signos del amor que no tiene fin (cf. 1 Co 13,8).