Me dijeron que no tenía corazón hasta que sentí el tuyo.
El infierno no me asusta, me asusta no volver a verte.
Eres la única razón por la que sigo siendo humano.
Cuando las luces se enciendan y los golpes comiencen, entenderás que no somos iguales. Yo nací para ser la ganadora, tú para ver cómo me llevo la gloria.
La primera vez que nos conocimos , me sorprendiste con tu forma de ser.
Con el tiempo, cambiaste mi vida sin darme cuenta.
Mi mundo, antes nublado y oscuro,
lo convertiste en un lugar lleno de luz y arcoíris.
Te agradezco por estar ahora a mi lado.
La primera vez que te vi, el tiempo se detuvo.
Sin conocerte, mi alma ya te reconocía.
No fue casualidad, eras la elegida,
para ser la madre de mis hijos.
A veces nos quejamos de los días normales, sin saber que esa rutina era la verdadera felicidad. Todo puede cambiar en un parpadeo, hasta lo más mínimo.