Él, él adora entre cada rayo del sol yacer sobre los viejos tejados de mi morada, mientras acompaña punteadamente la composición que dirige el atardecer del cielo.
- ModoMonomaniaco.
Si él supiera que, mientras me perdía en su silueta imaginando un futuro vibrante a su lado, apreciaba su risa, tal vez su mirada se detendría un poco más en mí.
« (...) A veces oímos a las personas al otro lado de los árboles, casi siempre a los adultos que pasean por ahí, y aunque gritemos con todas nuestras fuerzas, no nos escuchan. Somos invisibles a la luz del día, ya lo hemos comprobado antes»
Valentina Toro