Tener 26 es raro, tienes amigos que se casan, otros que se mudan a otros países, unos independizados, otros ni trabajan, unos siguen estudiando, algunos hasta con hijos y otros siguen de fiesta. Es como que no hay un punto intermedio.
Para mí, estar cómodo económicamente es suficiente. No necesito ser el más rico; solo quiero poder comer lo que quiera, ir a donde quiera, pagar mis cuentas a tiempo y vivir bien.