Cuando las cosas están rotas y nadie las puede arreglar, siempre hay algo que podemos hacer: sentarnos y ayudar a la gente a llorar, para que no llore sola.
A una mujer no la pierdes cuando se va, la perdiste antes, cuando estaba a tu lado y no te importó que se sintiera sola, que no se sintiera valorada, que no se sintiera deseada. Antes de irse ella siempre estuvo llamando tu atención, pero nunca te diste cuenta.