Imagínate que tienes 15 años. Sabes que jamás podrás comprarte una casa. Escuchas a Irene Montero decir que te quiere reemplazar por alguien de otro país. Abres Tik Tok para quejarte. No puedes: Sánchez te lo ha prohibido. No sé, yo le daría una vuelta a eso.
Hay un apagón general, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Descarrilan trenes, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
No hay viviendas, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
El trabajo es precario, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Pagamos la mitad de lo que ganamos en impuestos que no ven compensado ese gasto en infraestructuras y servicios, pero el Gobierno no tiene nada que ver.
Convirtiéndonos a una velocidad de vértigo en tercer mundo.
Qué ganas de que existan gestores competentes. Que lleven la camiseta del color que quieran, pero que hagan de este potencial paraíso un lugar donde uno no viva temblando por qué va a ser lo siguiente.
Gracias abuelita, por cuidarme cuando era pequeña, por recibirme en tu casa, por darme tus ricas comidas, por tus platicas, por siempre tener las puertas abiertas y por amarme tanto.
Un saludo hasta el cielo 🤍
Falleció mi abuela materna. Mi teoría es que cuando nos quedamos sin abuelos, desaparece nuestra infancia. Es el fin de ciclo definitivo de lo que fueron los mejores días de nuestras vidas. El amor es eterno. Gracias por todo. Gracias por tanto.
Si muero mientras mi perro sigue vivo, les pido un favor: que lo dejen ver mi cuerpo. Que acerque su hocico a mi mano inmóvil, que llore su dolor sobre mi pecho ahora silencioso. Merece entenderlo.
Los perros conocen la muerte. Y la lloran. ¿Pero desaparecer sin explicación? Eso es crueldad. Eso es abandono. La duda les atormentaría: esperando, espiando, preguntándose por qué nunca volví a casa.
Conozco ese dolor, la agonía de los que se quedan atrás. No quiero infligírselo a quien me amó con la forma más pura de amor. Que mi muerte sea real para él, para que su amor también encuentre la paz.
Un último acto de amor: hacerle saber que no he elegido marcharme.