Nadie puede usar mi pasado en mi contra. Me siento en la mesa y te cuento todo, de principio a fin. Reconozco mis errores y fallas. He hecho las paces con las partes más oscuras de mi vida. Lo que para ti es un chisme, para mí es la historia de mi vida.
Me he dado cuenta de que nunca me cruzo con las personas que saqué de mi vida. Esa es la mayor señal de que el universo estuvo de acuerdo con mi decisión.
Aspiro a la calma porque ya viví demasiado tiempo en el caos y hoy entiendo que la paz es una necesidad básica. Mi sistema nervioso merece descanso, mi historia merece reparación y yo.. yo merezco encontrar nuevas formas de quererme.
Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.